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BLANCO -También- -Pues dame la carta- -Tómala. ¿Y la tuya? -Aquí está. -Gracias, mi ángel- ¡Dios mío! ¡Si hubiera dos leguas del balcón é la cocina! ¡Dios mío! ¡Bendita sea la lecbuga! III- ¡Ea! Ya está arreglada la jaula Ahora el pobre animal llev ará con más paciencia su cautiverio Le he puesto una hoja que parece una montaña Guando trepe á lo alto se va á figurar que se encuentra todavía en el huerto- -Trae el martillo y un clavo, mamá Vamos á colgarlo ahora mismo Con eso se soltará á cantar en cuanto salga la luna... ¿Dónde lo piensas colocar? -Aqui, junto al canario, á ver si aprende su estilo ¡Menuda sorpresa la del pájaro cuando descubra mañana á su nuevo compañero! -No, no lío se moleste usted, Eduardo. -No es molestia. ¿Así? íPerfectamente! -No sé cómo no se cansan ustedes de permanecer tanto tiempo de pie. -Mamá Hace taoto calor ahí dentro, y como no cabemos sentados los tres en el balcón- -Pues hijos, yo me decido por una silla aunque pierda un poco de fresco Ustedes poseen unas piernas de veinte años, y yo á duras penas puedo con las mías, que se me doblan de viejas- ¡Lola, cuántas gracias doy á Dios porque le flaqueen las piernas á tu madre Ya que no Y NBGRO 565 nos deje solos, disfrutaremos alguna más libertad- ¡Eduardo! ¡Eduardo! Mientras viva no se apartará de mi corazón el recuerdo de estas noches- -Ni del mío. ¡Oye! ¡Prométeme una cosa! ¡Más bajo, hombre! -Prométeme olvidarte todos los días de arreglar la jaula al grillo- ¿Por qué? -Para que tu madre vaya, siempre que yo venga, por lechuga- ¡Qué cosas tienes! Sé formal... Dime ¿me quieres? ¡Con toda mi alma! -Y yo á ti... IV Nada, nada, Lola, no te canses Ese animal es mudo de nacimiento Se ha lucido Eduardo Yo por mí no lo siento, porque maldito si me agrada su chirrido, pero sé que á ti te entusiasma Por supuesto que yo en tu caso le ponía de patitas en la calle A mí no me h. acía tal desprecio... Pues ni que fuera un tenor que tuviera que reservar la voz para el invierno... ¿Qué quiere su excelencia? Tiene siempre una hoja tremenda de lechuga, no le falta sol, luna, flores, pájaros, y no se ha dignado aún decir estas alas son mías Te repito que no, que yo no mantendría holgazanes... ¡Madre! No es posible- ¡Tonta y más que tonta! Te ciega el amor Tú crees que todo el mundo abre de par en par, como tú, su corazón, y no hay nadie que no le lleve cerrado- -Eduardo me adora ¡Me lo ha jurado mil veces! Hojas- -Juramentos de enamorado ¡Bah! que vuelan y no se sabe dónde van- -No lo creo- -Pues acaba de saber la noticia que sólo te he dicho á medias Eduardo se casa, y se casa este otoño, con una ricachona de su pueblo Tú has sido su devaneo de estudiante... Ahora que ya es médico, tratará de amarrarse su rentita Es natural Anda... Sigue esperando carta, sigue cuidando á ese antipático animal Te está bien empleado lo que te sucede, por candida ¿Lo ves? Ya te lo decía yo N i el bicho canta, ni Eduardo se casa contigo Tan grilla es el grillo como el novio. ALFONSO P É R E Z N I E V A i 1