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SILUETAS MARRíOQUlES (Véanse las fotografías á la vuílta. 1. E l SoTieriff d e W a z a n -E a Marrueaos es mis conocido que en España el Presidente del Consejo de Ministros. E l Soherifí de Wazan es una especie de santo A quien los fanáticos musulníanes creen legitimo heredero del trono, por descender directamente de Mahoma. Se le consulta para todo, y basta que él diga blanco para que todos lo vean blanco, aunque sea negro. Está acogido á la bandera francesa y casado con una señora inglesa, de la que tiene varios hijos. Kn la ocasión presente, también se recurrió á él para arreglar la cuestión de Anghera, y los moros se contentan con decir que Alah es grande, y que el Scheriff, que también es grande, pondrá el revuelto territorio como una balsa de aceite Con este motivo, el nombre de Sidi- el- Hadj- Absalam resuena en todo el Imperio, y á él vuelven los ojos cuantos ven un peligio en las levueltas y sublevaciones promovidas por el inquieto H man, á quien ya ha escrito aunque en balde el influyente Scheriif aconsejándole que deponga su actitud belicosa. Jintré los españolea allí residentes, se considera á este personaje como una especie de Martínez Campos en caricatura. 2 T á n g e r y s u s f o n i ñ c a e i o n e s -A l g u n o s periódicos, ál ocuparse de la cuestión de Marruecos, han dicho que Tánger era una plaza bien fortificada, que nada podría temer en caso de un imprevisto ataque, y parecicme oportuno tomar una vista de las foriilicacionei de la plaza, Tánger cuenta con algunos cañones europeos, viejos en su mayoría, tomados en acciones de guerra; y en deliciosa confusión los hay españoles, cieo que franceses, y sobre todo portugueses, ganados en la batalla de Alcazarquivir. Pero como, además. de esto, los cañones no hau de disparar solos, cuando algiin buque extranjero salada á la plaza y hay que contestarle, se basca el personal nece: a. rio entre la gente del maelle, que tira de la meclia, y después vuelve á su ocupación de llevar la maleta á bordo 4 quien le dé media peseta. Si estos personajes gastasen tarjetas, alguno podría colocar en la cartulina: Fulano de tal, capitán de artillería y cargador de huevos. 3 Viata d e l c a m p a m e n t o m o r o t o m a d a d e s d e e l S h a r f -E l campo del Sultán está situado cerca del monte Gibel- Quivir, y, uo lejos de Tánger, cuya silueta se ve á lo lejos limitando el panorama. Unas cuantas tiendas distribuidas sin orden ni concierto forman los reales de la tropa imperial, que no tiene centinelas, avanza das, ni otros estorbos por el estilo. Latieuda que se encuentra hacia la izquierda, y sóbrela cual ondea una bandera blanca, es la del jefe de todo el campo, que lleva el titulo de í ¡4 1 p u e n t e r o m a n o y e l r i o G- u a d- e l- j a o k a l i m i t e d e Anghera. -No lejos del campamento, y cerca de la playai se enciieucraa unos restos carcomidos de robostos arcos; las piedras, que paiecea sostenerse de milagro, casi se ven oscilar y cimbrearse, y en sus sillares musgosos crece la hierba y anidan los lagartos, que levantan al sol su cabeza chata, corriendo á cculiaisé al menor ruido, en las quebrajas de las piedras. j V SJU las ruinas de ua grau paeate romano- segiin el nombre que lleva, y qué debió ser una hermosa fábrica en opinión de losan? teligeutes. Allí empezó á desarrollarse el sangriento drama del día 10; ante aquellos carcomidos muros tuvieron lugar los primeros episodios de la lacha, y las antigiias piedras, ennegrecidas por el tiempo, fueron mudos testigos de mil escenas de valor, barbarie y heroísmo. y 5. ttlffaao. -Es un ma. gnífi. 00 ejemplar de aquella raza de fanáticos guerreros, que parecen nacidos para vivir en perpetua lucha- y en agitación constante. 6. Mojares del Fallo. í 7. Moro d e l F a h o -E n el fragor del combate, en los diversos incidentes de la lucha, son los que más, se han distinguida j) or su valor. E l ií aho es el territorio que se extiende desde Tánger hasta el monte Benimsnáro, ycuya, población será aproximadarnénte de unas 60 kabilas ó aduares. Sus individuos fueron llamados para combatir á H man, y sé presentaron formando un cuerpo de infantería irregular, pero que tal vez decidió la batalla á favor del Sultán. La infantería regular ó askar está compuesta de una gavilla desordenada y turbulenta que cae sobre un campo, como los bárbaros de Atila; estos defensoreg de la patria ganan aproximadamente 15 céntimos al día, y como no es posible puedan cubiir sus ñepesidades con tal suma, se dedican al merodeo, en lo que son consumados maestros, y traen á Tánger el producto de su rapiña, que. tenden honradamente en el zoco de fuera. Los askaris visten pantalón azul y chaqueta grana. E l que puede robar unas babuchas, se las pone; el que no, anda descalzo, 8. E l trovador. ¿Recuerdan nuestros lectores aquellos juglares que antiguamente entietenían los ocios d t l soldado, c a n t a d o endechas, serenatas, ó guerreros himnos llamando á las huestes á la lid? Pues helo aquí retiatado para desmentir á IQS que decían que el tipo había desaparecido. Claro es que, después de tantos siglos, ha envejecido, se ha puesto feo, pero es el misino cantor; áíabe que nos pinta la historia: el de la corte de Abderramán ó de Boabdil. ¿Que aquél llevaba traje de oro y brocado? No importa; el traje también envejece y se rompe. En resumen: esie es el mismo dé pasadas épocas, retirado al fondode Marruecos, y que si ayer cantó á los zenetes de líranada, hoy alienta á los askaris con sus troyas. La guzla de ayer ha sido reemplazada por el guiaar M, hecho de una concha de tortuga. La única diferencia que existe entre el trovador antiguo y el moderno, es que si cualquier peón de las antiguas mesnadas se hubiera burlado del trovador, éste le hubiera tirado un tajo con la espada. E n cambio, si un askaris se mofa del guinagüi, éste le tirará... una babucha. J O S É GAECÍA ECFINOi (fatogtaflat de D. Anttnto CaiilUa. v, 3