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fiSaiBL. i GAZPACHO ANDALUZ A ffl W; Mi excelente amigo: Recibí y leí con mucho gusto la fina y lisonjera carta de Vni. del 24 dejunio de 1892, en la cual me pedía noticias y antecedentes del gazpacho andaluz. De su abolengo no sé una palabra, y calculo que ni Vm. ni nadie llevará á mal que se lo colguemos á los túrdulos ó á los turdétanos. Más fácil es creerlo que averiguarlo. En cuanto á sus recetas, empezaré copiando la definición que apunta el Diccionario de la lengua castellana, rednoiáa, á explicar que es un género de sopa fría, que se hace regularmente con PEDAOITOS de pan y con aceite, vinagre, ajo y cebolla. Théophile Gautier, en su Voyage en Espagne (1840) consigna que el gazpacho merece descripción especial. Diré su receta, que hubiese hecho erizar los cabellos á Brillat- Savarin. Se pone agua en una sopera, añadiendo vinagre, dientes de ajo, trozos de cebolla, pepino, pimiento y sal. Agrégansele PEDAZOS de pan, que se empapan en esta agradable mezcla, la cual se sirve fría. Entre nosotros, los perros bien criados rehusarían comprometer su hocico en semejante mixtura. E s el alimento favorito de los andaluces, y las mujeres más lindas no temen engullir por las noches grandes tazas de esta sopa infernal. El gazpacho pasa por ser un verdadero refresco, opinión que me parece aventurada; y por extraño que parezca la primera vez que se prueba, llega uno á acostumbrarse y aun á amarlo. Ni Ñola, ni Granados, ni Motiño, ni Altimiras ni otros clásicos de la cocina española, consignan la receta de nuestro gazpacho, el cual entiendo que nada tiene de común c n la especie de migas que hacen las gentes del campo de la torta cocida en el rescoldo ó entre las brasas- que eran sin duda los gazpachos de que deseaba hartarse Sancho Panza, sin estar sujeto á la miseria del médico impertinente, que lo mataba de ham bre en la ínsula. De los modernos libros de cocina que yo conozco, solamente liabla del gazpacho El Cocinero puertorri 5 eño, impreso en Puerto Rico el año de 1859. Trata del aragonés, extremeño y andaluz, del cual da esta receta, que no merece mi aprobación: Se machacan almendras peladas, seis dientes de ajo, migas de pan mojado y exprimido, sal, caatro cucharadas de aceite: majado todo y hecho una especie de papilla, se deslíe con un poco de agua, y se echa encima del pan migado: luego se le echa el vinagre y caldo suficiente, y en seguida se sirve. Mi amigo Ángel Muro, consigna en el volumen de sus célebres CONFERENCIAS CULINARIAS, correspon- m -m