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554 BLANCO Y NBGEO -No, hombre; el de ha, vuelta al Timñdo fué. Árderius. -Desengáñense ustedes- -exclama un tercero en el colmo de las negaoiones, -Colóa no era Colón. -Es verdad; era un tío suyo. No será extraño, por consiguiente, que asi como hasta la feclia hemos visto trabajos literario? titulados (Colón como marino Colón como geógrafo ó Colón como navegante veremos en la portada de futuras obras: Colón como chupa de dómine Qolón como hoja de perejil Colón como digan daeñas Porque al navegante inmortal (con permiso de los señores) como á Narciso Serra, le han salido hombres malos los que él traía por hombres buenos Hoy conocemos al Duque de Veragua como nieto de Cristóbal Colón. Mañana conocerán á Cristóbal Colón como abuelo del Duque de Veragua. Cuando eran artistas y literatos los encargados de estos elogios á cuatro siglos fecha, quizá la fiesta resultara cursi, pero al menos no había víctimas que lamentar. Ahora que los críticos, eruditos é historiadores, se llaman á la parte, verán ustedes como no queda títere con cabeza. Y perdone el descubridor si le he llamado títere; me habré contagiado. Esto de los centenaiios va, sin duda, de capa caída. Calderón salió bien librado; no pasó más que la fiebre amarilla digo, la fiebre por la Guardia amarilla; y más tarde le levantaron una estatua, porque aun no era moda levantar falsos testimonios á los muertos ilustres. Don Alvaro de Bazán también salió libre, sin costas y con su estatua correspondiente. ¿Sacará otra estatua el genovés? Fácil es que quieran hacérsela como se la hicieron los nobles á Enrique V allá en Alcalá; para destronarle- en efigie. La Historia dicen que debe ser así; critica, minuciosa, inexorable. Antes era la maestra de la vida según Cicerón. Ahora no és la maestra, es la pasanta, la que reparte los pescozones. Y si ya en los preparativos de la fiesta se advierten la inquina y la animadversión, cuando el Centenario se celebre en Palos de Moguer, ¡allí serán los palos! y allí será el moler! -La obra de Colón- -dirá un orador- -hay que dejarla en sus justos limites lo que él hizo lo hace cualquiera. -Es verdad; yo también fui á la Habana y no pienso pasar á la posteridad. -Bueno, pero usté no descubrió ningún mundo. -Se equivoca usted de medio á medio; yo y todos mis compañeros de pasaje descubrimos cada cual nuestro mundo en cuanto abrieron las escotillas. ¡Señores! -dirá algán orador grueso, -yo que pertenezco á las repúblicas SUDO- AMEEICANAS... -Es verdad- -contestarán á una los presentes, fijándose en lo descolorido de las mangas por los sobacos. También es de creer que entre en el debate un punto tan importante como el huevo de Colón Y que serán varios los ponentes. De manera que no se asusten ustedes al oir á algiin crítico recipiente que el descubridor de América fué esto, lo otro y lo de más allá. Mucho más oiremos hasta Octubre y ¡aun queda la Rábida por desollar! El que más y el que menos propondrá que no deje de figurar en el monumento conmemorativo la esfera, que es obügaia acompañaute de todas las efigies de Colón. La cual esfera no significará que el genovés nos regaló un mundo por nuestra linda cara, sino que todo lo que se ha dicho de Colón hasta la época presente ha sido una bola colosal. Ahora, por fortuna, no nos chupamos el dedo. Bueno que concedamos libre acceso á la posteridad á un político parlanchín, á un torero de entretiempo ó á un cómico, no ya de la legua, sino del palmo castellano; pero ¡mucho ojo con los personajes históricos! Hay que revisar los expedientes de Colón y demás clases pasivas de la historia. Fortuna es que ahora se haya presentado esta coyuntura del Centenario, la más oportuna é indicada para coger al beneficiado y ponerle de oro y azul; que si no, allí se hubiera estado Colón por los siglos de los siglos, repantingado en su pedestal sin que nadie se metiera con él. Los sabios de ahora nada tienen que ver con el descubridor del Nuevo Mundo. 81 quiere elogios que los pida al gremio honrado de la droguería. Que, al fin y al cabo. Colón no ha sido más que el fundador del comercio de ultramarinos. La Historia no está dispuesta á concederle más que el famoso pareado que figura en el escudo nobiliario de los Veragua: A Castilla y á León Xiwvo Miindo dio Colón- Esto es, por consiguiente, todo lo que quedará del famoso Almirante. Una aleluya. Más afortunado ha sido D. Pirlimplim. L U I S BOYO VILLAKOVA. SiaiaaiiüíS á