Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
HOVÉUS RELSMPACOS S U E Ñ O S Y CASAS líl feSí í -B i J ífij a s í ié calentona está el agna hoy... ii iño más temprano... Me ha enI e rio, hombre, cuanto más batida, -iiK i! mente, chico, una de las grandes contras de la civilización es el traje ¡Qué dichoso viviría sin ropa el hombre primitivo! -Pero ¿Y en invierno? -Entonces no había más que tres estaciones: primavera, verano y otoño. -Fíjate en lo que te dije ayer. Es una casualidad, pero parece la hora de las delgadas: las nueve. Á las once acuden las gordas. Primero los bacalaos, y después los jamones. ¡Ja, ja, jal- ¡Mira, mira la francesa de todos los días! ¡Qué arrogante íigural Y que aqiíí no valen postizos. Es una estatua! ¿Y el francés? Leyendo el periódico en la caseta, de mirón, y flechando los gemelos á todas las españolas! -Pues con una mujer así yo tendría celos de los mismos peces y entraría á bañarme hasta con reuma. -He ahí las de López... En la cuerda La verdad es que son muy monas esas chicas Tíesultan de porcelana. -Atiende, qué impúdico va el senador ¿No hablabas antes del hombre primitivo? Pues si no es ese él primitivo, es por lo menos el secundario: el hombre oso- -Los augelillos de Rubens. -El coronel. Cuánto sentirá que la blusa no posea, ni un solo ojal en que colocar su botón rojo. -Vaj aunaola- -Allí se mete Paco. No parará muy lejos la romántica de su presunta novia. ¿Has visto qué suerte? Dicen que ella se halla enamoradísima de él, y cuidado que él no ofrece, en confianza, grandes atractivos