Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Ya. tiene pensado el Aynntamiento de Madrid lo que ba de hacer para conmemorar el descubrimiento de América. Dar una corrida de toro i. Ó dos corridas de tofos. Ó tres corridas de toros. E n fin, las corridas de toros necesarias para demostrar que demasiado saben ellos, los: concejales, que eso de descubrir la América fué un acontecimiento tan importante cómo si se descubriera por dónde se filtran los rendimieatos de consumos. Ellos no tienen la culpa de no ver en las grandes ideas sino los pitones. Esta manera de ver las cosas es achaque añejo en Ayuntamientos. Los que han precedido al actual, no velan de otra manera; con antiparras de torero. Que se casa un r y: corrida de toros. Que nace un principe: coirida de toros. Que estrenamos Constitucióm: corrida de toros. Qoe rompemos la lápida: corrida de toros. Y los tiempos no han modificado la manera de expresar, el entusiasmo muni. cipal. Con toros se celebró la caída de un trono. Con toros su restauración. Con toros los matrimonios regios. Vamos, qu í nadie diría sino que nues tros municipios han sido presididos por sujetos de una misma profesión, y que nuestros alcaldes en lo que va de siglo forman una galería de sujetos que comienza en Pedro Romero y acaba en el Reverte que felizmente nos preside. Antes, siquiera, en las épocas de entusiasmo nos ofrecían, además de toros, fuentes públicas de leche ó de vino; pero como abora han subido tanto los derechos de puertas, eso resultaría caro y el erario municipal no está para muchos pellizcos. ¡Como que no se dispone sino de dos millones de pesetas para dar las corridas que corresponden á la grandiosidad de la idea! ¡Toma! ¡Para los cuernos precisósl. Algunos cuartos se invertirán también en pólvora. Fuera de los toros, no hay nada que hable tanto al alma de las gentes de elevados pensamientos, como los cohetes y los voladores. ¿Quiere uted más elevación de pólvora, digo, de ideas? Pues eso, ¿es otra cosa que poner nuestro entusiasmo en las nubes? ¡Ah! También habrá reparto á los pobres, de una peseta por barba. Esto resulta una especie de desagravio á los pobres mismos. El lunes los declaramos suprimidos, y el martes los declaramos resucitados, y damos á cada uno una peseta para ponernos bien con Dios, ó con Cristóbal Colón, ó con los pobres mismos. En resumen: que nuestro Municipio ya t ene pensada la forma en que ha de celebrar el aconteciniiento que ha sido ensalzado por dos hombres tan grandes como León X I I I y Castelar. Un par de banderillas, otro par de cohetes y 20.000 pobres de á peseta. Es un criterio parecido al del chico de mi portera: si el día de mi santo le doy de propina ima peseta, toda la invierte en cacahuetes tostados. Hay que tener en cuenta que nuestro Municipio no se inspira en León X I I I ni en Castelar. Quizás algunos concejales ignoren que hay tales glorias. Ellos se atienen á lo que diga cualquier ateneísta. 5 f la verdad, no es lo mismo. ¿Eh? Al recoger las autoridades los pobres que andaban pidiendo limosna por Madrid, her níós averiguado una verdad horrible. Casi todos los mendigos lievaban cantidades de importancia encima. Algunos viven de prestar dinero á redíitos. Uno de los recogidos en propietario de dos casas. ¡Horror! ¡A qué estado ha llegado el país! ¡Hasta los ricos tienen que pedir limosna! Verdad es que esa consideración es la pesimista. Quizás nos salga un Demócrito del pasrtido conservador volviendo la oración, y nos diara: -Mire usted si nos va bien con Cánovas, que hasta los mendigos son propietarios. H a llegado, pues, la hora de que los mendigos postulen con claridad y franqueza. ¡Caballero! Una limosnita por el amor de Dios, para pagar la contribución al señor Concha Castañeda, -Una limosnita, hermano. ¡Dios le ampare! ¿Qué Dios me ampare? ¡Desde el mes próximo le subo á usted el alquiler, y si nó pa a, á la calle! Asi aprenderá á tratar con consideración á los caseros! -Perdone, hermano, no puedo dar limosna; no tengo dinero. ¿Quiere el señorito que yo se lo facilite al 5 por l o o al mes? ANTIBUS O O B Z U K L O