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ll MADRID MONUMENTAL LO QUE DICEN LAS ESTATUAS LA DEL DUQUE o SEA DEL GENERAL M O N O L O G O E C U E S T R E Cí) (O Pasa un año, pasan dos, Pasan cinco, pasan diez, ¡Y esto peor cada vez! ¡Y yo aquí r ¡Yeito va á Cos! Pasan las gentes y me miran y continúan sin saludarme siquiera, exceptuando á Perico L na y algún otro progresista auténtico que se lleva ía mano al sombrero, y aun se enternecen (él y el sombrero) Yo murmuro, también conmovido: ¡Adiós, comandante! Sagasta va y viene, y unas veces haciendo de Presidente del Consejo, y otras de padre de Pepe nad más, y de padre de su partido, que era el mió. salvo algunas vetas de unión liberal, ni me mira de frente, y aun me parece que se ha sonreído en alguna ocasión. En cambio no faltan chuscos que se diviertan dirigiéndome alusiones incorrectas. -Anda, aprieta el paso que entra Cabrera por el pueute de Vallecas. ¿De dónde vienes? ¿De los novillos ó de las Ventas? ¡Siempre de juergal- ¿Qué tal ha sido el ganado de la corrida? ¿Duro? ¿Tú has estado hoy de tanda? ¿Ese? E s el ordinario acelerado de Vicálvaro. -Es el Espartero. -Será el padre. -No, señor, el hijo; el único Espartero. -No me dispute usted á mí; conozco á MaoUyo y á Antonio, su hermano, y á su padre y á toda la familia, y ese no es siquiera die la familia. Y yo aquí íijo siempre, con sol y con moscas. (1) Para los progresistas de buena cepa nunca hubo más duque que el de la Victoria; los otros eran apócrifos. (2) Para los verdaderos progresistas no había otro general más que el general Espartero. (3) Sabido es que para el perfecto progresista no había más monólogos que los del Buqtie dala Victoria. Á. -j V- í- T I 11 I t iti. T r j i í í i i i- i i l n r i i i t M i i ü M j n i! i i i i n i 1 iii ij! i í Marchando con un rumbo ideal, fantástico, auxl para mí mismo que nunca fui lo uno ni lo otro, Eso se quedaba para Narváez. ¡Lo que presumía el hombre! Yo fui siempre el mismo: un esclavo de la volun tad nacional de mi partido. Y Tetuán tampoco era presuntuoso. ¡Buen militar! pero no progresista. Ahora hay otro Tetuán, según me han dicho. Será el de las monas. Porque en las familias no sale más que un genio. La nuestra fué una excepción: Montesinos. Oigo hablar á los que pasan, de Talegones genérales de brigada, de personajes civiles improvisados, y me asombro. Había hombre en la Tertulia progresista, en nuestra Tertulia, que, pasaba de IQS cincuenta y había si