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¡Pobre diosa Cibeles! La compadezco, Porque hoy vive en continuo ¡Y eso que es diosa! ¡Gran Dios, si se tratara De otra, personal No saben los ediles Qué hacer con ella, Si subirla, bajarla ó Dejarla queda. En fin, el caso Es que la mayoría Pide el traslado. -Colóquenla en el centro- Dicen algunos, Á fin de que se Vean Ella y ííeptuno. ¡Qué desatino! -Dicen otros- -ya es vieja, ¡Denla el Eetiro! Ñ o señor! -piden otros- -Que la coloquen A un lado, y que proteja Nuestros amores. Me opongo á eso; Es diosa, hay que tratarla Con más respeto. En fin, que son distintos Los pareceres, Y la diosa no sabe A qué atenerse. Y ahora se encuentra Qué ni sube, ni baja, Ni se está queda. ¡En qué cosas se entretienen los f rance ses! ¿Pues no andan ahori averiguando si la cabeza de Eavachol habló ó no habló después de cortada? Sucederá cualquier día que sonará en una casa la campanilla y entrará toda azorada la criada, diciendo: ¡Señorito! ¡Ahí está la cabeza de Kavachol que pregunta por usted! otra, derribarla después, volverla á construir y á derribar? ¡Hombre haberlo dicho antes! fin fin, que los concejales de Zaragoza son unas Penélopes con dinero. e No pasa día Sin que la prensa. No nos ensalce LA carabela. jEa tan gallarda T tan psbelta. Tan minnciosa T taa correcta I Si Colón ahora Pudiera verla. Diría: I Calla, Pues si es la mesma! Sólu le falta. Según nos cuentan. XJna cocina A la francesa, Dos coinedores A la moderna T otras cosiUas De nuestra época. No hay que apurarse Van á ponerlas, P ro interinas, Yámos, de tela! I Anda, salero I Qné buena es esa 1 ¡TJn santo Cristo Con escopeta I Pero, señores. Vamos ¿cuentas: Ese juguete ¿Cuánto nos cuesta? Un francés, que ha echado la cuenta, dice que eri la vecina Eepública hay cuarenta mil ciegos. Aquí no hay tantos, pero están agremiados y tienen su título. Se llaman: Partido liberal- conservador. Eso sí, el tal partido ni es liberal ni conserva nada. Pero hay que tener consideración: son ciegos. y su rey es bizco, es decir, casi tuerto. ¡Jesús, qué Alcalde Nos han echado! ¡Se mete en todo, fíasta en los charcos! Ahora se le ocurre al hombre Que han de estar uniformados, Gomo si fueran de- trepa, los serenos de los barrios. ¡Al que inventó asar manteca No se le ocurre otro tanto! Por que, señor, por la noche Todos los gatos son pardos, Y es igual que los disfracen De verde ó de colorado. Él sereno no ha de ser Pendenciero, ni borracho, Ni torito, iii dormilón, Ni chismoso, ni alelado; Pero con que tenga traje, ¿Qué es lo que vamos ganando? ¡Jesús, que Alcalde Nos han echado! ¡Se mete en todo. Hasta en los charcos! ¡Qué rarezas! El mismo día que comenzó el derribó de la Torré Nueva de Zaragoza, convocó él Alcalde una junta de notables para buscar los medios de construir otra torre idéniica. ¡Ya, vamos, ya! ¿Conque lo que quieren es derribar la torre torcida, construir ¿Conque es decir que hemos estado bebiendo, en vez de agua de Lozoya, salsa de peces nmeríos? El público se alarmó, porque, francamente, eso de tomar agua y, pé ádo en una misma bebida, será muy espléndido, pero Aunque el Municipio nos tranquilizó diciendo en un bando que el agua podía beberse. ¡Ya lo creo! ¡Y reventar! Lo que el bando debió decir es: ¿Con que estáis comiendo todos los días pescado echado á perder, y aun no se os ha hecho el paladar? o Con motivo del Centenario de Colón van á conceder un indulto á los presidiarios. ¡Hombre bien hecho! Y á ver si puede alcanzar el beneficio á esos pobrecitos que se llevaron cinco millones de la Caja dé Depósitos! AiUBÍs eOBZÜRLQ.