Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
490 BLANCO Y NEGRO lizó el coloquio de los famosos perros de Mahndes. A nosotros nos tocará algiln desdichado emborronador de cuartillas, que así andan los tiempos. Y ahora que recuerdo el célebre coloquio, no se por qué se me antoja que tú y yo somos dos hombres convertidos en perros por el maligno poder de alguna hechicera Camacha, y que también rezan con nosotros aquellos versos que dicen: Volverán en su forma verdadera Cuando vieren con presta diligeucia Derribar los soberbios levantados Y alzar á los humildes abatidos Con poderosa mano para hacello. j) Si es asi, quiera Dios que luzca pronto día tan hermoso. Ya habrás formado idea de mi li oeralismo, de mi erudición y de mi sabiduría, pero te ruego que nada hables de ello ni publiques esta carta por ahora, no vaya á enterarse mi amo y diga que soy un perro adulterado por el estudio Adiós; saluda en mi nombre al perro del herrero, esa representación canina del partido fusionista, que duerme á las martilladas y despierta á las dentelladas ponme á las patitas de la galga de Lucas, esaviva imagen del posibiüsmo, que cuando ve cerca la liebre se detiene para infringir los bandos de policía como el canónigo de Ll sombrero ue tres ¡fieos; da mis recuerdos á los perros de Zurita, esos imitadores de nuestros partidos republicanos, que cuantío no tienen á quién morder, unos á otros se muerden y, por ñn, al perro del tio Alegría, á Bl guardián de la casa, de Cel erino Falencia, y á cuantos perros notables encuentres por ahí. Y tú, ahora y siempre, cuenta con el entrañable alecto de tu verdadero amigo, Q. B. T. P. (léase pala) León. P. D. -Al escribir mi nombre acuerdóme de que he dejado sin contestar un extremoi importante de tu carta. Lo haré en dos palabras. -Tú sabes que en las monedas que llaman ü, el perro lo que figura es un león, fues bien, para pintar la época á que hemos llegado, basta fijarse en esto: Al león de España le llaman perro: al perro de Cánovas le llaman León. -VALE. Por la copia de ambas cartas, F E L I P E P É E E Z Y GONZÁLEZ. ran á mi todas las miradas que estaban en él fijas! Y gra- cías que no le ocurrió cortarme la cola! Pensarla quizás, en sus altos juicios, que mejor será cortársela á la cuestión social, que esa sí que trae cola No te negaré que, al pronto, me engrió el ser considerado capaz de hacer una hovibrada, ó una perradd, que en este caso Tenia á ser lo mismo, y que me halagó la idea de hacer un viaje redondo por Kspaiía, bi á mi amo le daba la ocurrencia de enviarme á concluir motines. Porque cuidado si los ha habido en el dichoso mes de Juliol En Barcelona, en G- arrucha, en Calahorra, en Calasparra, en Lubr n, en Lorca, en i bem s- -pauperumque tabernas, como dice el citado JTabié, -en Pontevedra, en Almería, en Murcia, en ¡qué sé yol fa pensé hacerme más famoso que Mama rTuz, el héroe de la La J crromaquia, y hasta soñé que el Vizconde de Campo Grande había de ser el cantor de mis hazañas. ¡Pero mi amo no ha vuelto á acordarse de mil u n a noche, paseaba yo suelto por la Huerta, cuando llegó á mis orejas ruido de tiros lejanos. Ocurrióseme una idea terrible, y, burlando la vigilancia del portero, salí por la Castellana abajo como alcalde que lleva el diablo. 1 ruido procedía del teatro del Principe Alfonso. Pasando como una Hecha por entre porteros y acomodadores, llegué al pasillo de butacas y vi con espanto- ¡oh, cómo se progresa en estos tiempos de motiuesl- -que un centenar de mujeres, aun más resucitas que las del día 2, vestidas de cadetes y con fusiles de verdad, sostenían un tiroteo de dos mil concejales. Ya me disponía á saltar al. tablado, cuando vi en un palco al general Pavía, aplaudiendo entusiasmado, y en otras localidades á elevadisimos personajes, que estaban tan tranquilos y satisfechos. Comprendí que el troy de zele había estado á punto de ponerme en ridiculo, como ya ha sucedido á algunas autoridades- -véase Vaffaire Jiluñuz, -y con el rabo entre las piernas volvíme hacia la Huerta. Allí supe luego que lo que yo juzgué motín era un cuadró de La Aspada de Honor; y aun cuando hubo noticia de mi escapatoria, parece á nadie extrañó, porque, según dijo uno de los contertulios de mi amo, obra es esa que no dejará de ver en Madrid uperni. ni gato N! Esta carta va resultando larga y pesada, y bueno es ya hacer punto. Si quieres que sigamos esta comenzada correspondencia, será m u y a mi gusto. No tendremos la buena suerte de Cijñón y lierganza, y no habrá un Cervantes que inmortalice nuestra correspondencia, como aquél inmorta- NOTAS CÓMICAS, POR CILLA Interior de cualquier coche De cualquier tren que á Galicia, O á cualquier punto de baños Va cualquiera de estos días. ¡Cualquiera llega completo I ¡Cualqtiiera llega con vidal i i Cualquiera hace que las leyes Cumpla cualquier Compañía! Dentro de unos cuantos días. Los señores del Gobierno Irán á San Sebastián Para remojarse el cuerpo. A haber seguido las Cortes, Aqui los bañan en seco Aunque ya estaban los nueve Todos con el agua al cuello. En Marruecos, los moritos No permiten que el Sult 4 n Pase día con sosiego Ni hora con tranquilidad. Aqui, en cambio, á don Antonio Nada le llega á inquietar. Más que Sagasta y los suyos... Y esos son moros de paz