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REVISTA DEL CARTAS... LADRAN Él estado. de ini salud y mis muchas 4 ocupaciones acaso hubieran sido causas de que en este mes no publicara BLANCO Y NEGRO la acostumbrada Rsvista si la casualidad no me hubiera proporcionado copia de las dos siguientes cartas, que bien pueden servirme para llenar el hueco aunque sin responder de su autenticidad. -Dicen asi: Carta del perro del hortelano al perro de D. Antonio. ¡Ap de ti, si al Carpió vas! NESDEJULiD libertará á España -como asi f u é En cuanto á lo de que yo baste para acabar motines, no extrañe 4 V. B. que me limite 4 contestarle humildemente con un modesto ladrido: GiM... gua... Esto es lo que le hubiera dicho yo como no sé lo que tú le habrás dicho- -si le has dicho algo, -ni sé si sus palabras, por ser de quien eran, te habrán engreído y trastornado; movido por amor de clase y espíritu de raza t e escribó estas letras para evitarte los contratiempos y disgustos que pudiera ocasionarte aquel engreimiento. Al mes de Julio- -que ha sido el mes de los motines- -corresponde el signo de Leo- -A león. -como acaso sepas. Al pueblo español se le representa por un león, cuyos desperezos y sordos rugidos son esos motines y algaradas que de vez én cuan- lo se producen, como anuncios de que su fiebre acaba y de que su dtspertar se scerca. Fíjate en esa coincidencia. Y cuando le oigas rugir ó le veas rebullirse, baja las orejas, mete el rabo entire las piernas... y á tu covacha! Nada más tengo que decirte hoy, si no es terminar ofreciéndote mi amistad y asegurándote la verdad de mi afecto como tu mejor colega y S. S. Q. B. T P (léase pata) Mi querido colega: No gruñas soberbio porque tengo la osadía dé llamarte iicolega ni te dispongas á enseriarme los dientes irritado porque me tome la libertad- -nombre que ha de sonar mal en tus orejas- -de tatparte. Sé que eres un gran; perro, y no digo un perro grande para evitar npciós equivOquiUos. Pero aunque tú vivas en elevada posición y yo en humilde esfera, para llamarte colega tengo, aparte otras razones, la poderosa de que, al fin y al cabo, si yo soy el perro del hortelano tú, eres e perro- de? la Huerta, y para tutearte me ampara; el triste privilegio délos aflos y me favorece la primacía en la celebridad, que si t á ahora comienzas á ser nombrado y conocido, yo soy famoso y popular hace ya algunos siglos. No sé si habrás oído hablar de iní en alguna ocasión; yo soy aquel perro que- -según la frasecilla vulgar- ni come las berzas ni las deja comer y con esto queda dicho que soy el reverso de esos políticos- -algunos habrás visto en casa de tu amo y seíior- -que se comen el presupuesto y dejan que se lo coman sus paniaguados. Fo, qué soy un perro popular, soy también un perro amigo del pueblo, y me intereso siempre por cuanto al pueblo se refiere. No necesito afíadir que cuando se trata de esa parte del pueblo, que más directamente se roza con las hortalizas- -aludo á las verduleras, -mi interés, como es natural, sube de punto. Con admiración oí leer lo que un diario relataba, declarando el valor y firmeza de las que intervinieron en el motín ocurrido á principio de este mes. pues, prescindiendo de la razón que para ello tuvieran, es admirable el que las hembras den 4 los varones, en estos tiempos, lecciones de entereza y ejemplos de valentía. Pero todavía, con admiración más grande escuché, algunos días después, la lectura de las palabras que, con tal motivo, pronunció tu amo y señor en el Senado, cuando, después de llamar á las amotinadas plebe y turba vil di o: No fué disuelto antes uno de ios grupos, porque mis criados tuvieron la caridad de no soltar el perro ¡Ahí si yo hubiera estado en tu pellejo, jqué cosas hubiera dicho á don Antonio apenas volvió á entrar en casal Como yo soy perro viejo y he visto mucho, he oído mucho y algo recuerdo; hubiese podido decirle: Señor, no me meta Y. B. en líos- -supongo que tú le darás tratamiento, -que si está bien San Pedro en íloma, bien estoy yo en la Huerta sin andar en aventuras políticas ni meterme á desfacedor de motines. Pero ya que V. E. me ha hecho el honor de ocuparse de mí nada menos que en la alta Cámara, permita V. B. que yo le diga en esta ocasión algo, aunque á V B no le sepa bien. Después de todo, no será la yñm r perrería que han dicho a V. B. los suyos -Eespecto á aquello de la plebe y de la turba vil recuerde Y. E. lo que el ilustre Conde de Toreno dijo en la sesión del 11 de Abril de 18 U, en las famosas Cortes de Cádiz: Desaparezcan de una vez esas odio? as expresiones A pueilo Í ajo, pleiej camilla. Este pueblo bajo, esta plebe, esta canalla, es la que El perro del hortelano. Respuesta del perro de D. Antonio al perro del hortelano. Cavi canem, Eximio V celebérrimo can del horticultor, como sin duda te llamaría Fabié: He recibido tu carta, con sorpresa, y la he leído con asombro, pero asombro y sorpresa mayores há de causarte mi repuesta. Si tú, por ser perro viejo, sabes muchas cosas, yo, aunque nuevo, sé algunas también; que de algo han de servirme el estar en casa de hombre tan sabio como mi amo y el rozarme un día y otro con los personajes que por aquí vienen; roce que, á un tiempo, hace el que 4 mi se me upegue algo de sabio y el que á ellos se les pegue algo de perro. jCómo, pues, no había de conocerte sólo con recordar la famosa comedia de Lope que lleva, tu nombre, y en la que el enamorado Teodoro, hablando de la veleidosa Diana, dice: Es del hortelano el perro, ni come ni comer deja, ni está fuera ni está dentro. ¿Eh, qué tal? Ya ves si te conozco. Asi me conocieras tul Yo soy tan amigo del pueblo como tú puedas serio, como lo es el soldado que de él ha salido. ¿Dejará el soldado de ser amigo del pueblo porque le digan tira y tire? ¿Dejaré yo de serlo porque me digan muerde y muerda? Bl servicio- -militar ó canino- -tiene deberes terribles y castigos crueles. Siempre recordaré, con terror, haber oído referir á Menéndez Pelayo, c tando á Phnio y á Tito Livio, que en Eoma arrastraban y crucificaban todos los años unos cuantos perros, en memoria y castigo de no haber ladrado los que guardaban el Capitolio al acercarse los galos. Apartemos, horrorizados, esos recuerdos y Dios nos libre de galos y de galas es decir, de galas de esa especie. Yo creo que mi amo y señor al decir lo que dijo en el Penado, sólo trató de hacer una figura retórica ó una imitación de lo del perro de Alcibiades- -el perro de Arqulmedes. que dice el general Martínez- -porque así como aquel ilustre ateniense cortó la cola 4 su perro para que la atención púbhca, fijándose en éste, le dejará tranquilo, así don Antonio sacóme á relucir en su discurso para que se volvie-