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corazón Yo quería de veras á Arturo, pero la burla es imperdonable Me ha herido en lo que la mujer no olvida nunca: en mi amor propio ¡Miserable! He aquí su fotografía ¡Parece un santo! ¡Qué hipocresía de cara mintiendo una nobleza que no ha poseído nunca! Yo me vengare Lo que es el retrato no torna á poder suyo VI ¡Mire, mire lo que hay en el cepillo, señor Lucas! -Alguna trastada tuya, que eres el más granuja de los monaguillos de la parroquia Pero yo he sido también acólito antes que sacristán- -No, no señor Es un retrato de cartera, de hombre- -Es verdad ¡Cosa más extraña! A ver Está escrito por la espalda con letra de mujer Y aquí han borrado alguna dedicatoria Leamos lo que dice: Suplicado Al señor Teniente -Cura de guardia. J E 1 original de este retrato me- ¡uro por Santiago, en la noche de su verbena, amarme siempre, y como ha faltado infamemente á su palabra, ruego que se haga llegar la presente fotografía, que dejo en su iglesia, al Santo Apóstol, que es el terror de los injleles para que si es preciso le degüelle sin piedad como á los moros- -J. ¡Que lance más raro! En fin Daremos parte á don Prudencio, que está de turno Trae los cuartos y vuelve á cerrar el cepillo ALFONSO P É R E Z N I E V A FÁBULA En una hermosa mañana de primavera, Himeneo Jugaba con el Amor y le perseguía. Era áím muy joven, y pronto le alcanzó y le asió de un brazo. ¡Áh! ya eres mío- -le dijo- -y no te me escaparás. ¡Gaidado 1- -replicó el alado rapazuelo- -guárdame bien, como á las niñas de tus ojos, porque si el Amor se escapa, el pobre Himeneo no podrá batir más c ue un ala. Josa FERNÁNDEZ BEEMÓN.