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NATURALISMO. De las flores del verjel Se nutre la activa abeja, Y, al apropiárselas, deja Lo que le sobra, hecho miel. Al mismo jardín aquel Acude el zángano hambriento, Y, con el mismo sustento, Sus mieles y aromas son Podredumbres del montón T corrupciones del viento. Tal puede el naturalismo Ser de zángano ó de abeja, Según el rastro que deja El artista tras sí mismo. Pues todo humano organismo Easga con igual anhelo De naturaleza el velo. Sacando por testimonio Que hasta el ángel j el demonio Son naturales del cielo. Muerto de sed, á la vira Llama del sol estival, Echando pésetes, iba. Mal calzado y cuesta arriba Un estudiante pardal. Llega, por fin, á la venta, Y una vieja que amedrenta, Ofrece al faturo Baldo Agua que parece caldo, En jarra mocha y mugrienta. Colorado y amarillo La coge, el discurso agota Bascando virgen portillo, Y encuentra hacia el asa rota Oculto un agujerillo. Á él los labios aplicó, Del próvido invento ufano; Y la vieja, que lo vio, Exolamó: -r- Tenéis, hennano. El mismo gasto que yo. y? Jíl 6 r ¿lórríi 2 TSANTAS JUSTA T HTTFINA. -Frandsco Goya. E L FUEGO r LA KIEVB. Comer sin pan, no es comer; E l día sin sol, no es dia; Gozar sin amor, no es goce; Vivir sin verte, no es vida. Al calor de un incendio, cuya lumbre Con los rayos del sol, rojos, compite. Se esponja, se deshace y se derrite La blanca nieve en la elevada cumbre. Gime, como sintiendo pesadumbre Al convertirse en linfa, y por desquite Hace que su raudal se precif ite Sobre el incendio y que su muerte alumbre. Así, al fuego voraz de las pasiones. En lágrimas se funde la alegría Y se extingue la fe en los corazones; Y matan ay! también, en su agonía, La esperanza, el amor, las ilusiones; ¡Todo lo hermoso que en el hombre había! t vAto e N i: BLANCO Y NEGEO Entre las cosas que inspiran más veneración en la tierra, f guran las canas que coronan la cabeza respetable del anciano y que fóiman diadema de plata en tomo de las sienes de la abuela. Entre lo que más impresión causa en el alma, en la época feliz de lájn- ventud y de ia dicha, figuran en primer término los ojos negros de la mujer hermosa que mira con cariño. Ló más sublime y lo más delicado está en lo hlanco y en lo nei ro, en lo que inspira la veneración que es el tributo debido á la ancianidad, y en lo que despierta el amor, que es la alegría de la vida. X, ehgty Í A LA V ¡Z DB LA LáUPASA. -L. Borneo.