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SALCHICHÓN AL POR MAYOR, POR ROJAS. 1- -Supongo que tendrá la pimienta en grano. 3- -iHomobono de mis entretelasl -4- -1 Serapio de mi cora- íón I RIPIOS PENINSULARES Perdoren por hoy los versificadores ultramarinos. Mas no parecería cordura dejar los ripios de casa por los de fuera, y la verdad es que tenemos por acá bastantes que ofrecer al público. Hace ya muchos años que un poeta satírico se quejaba de la abundancia de malos versificadores, diciendo: Xac- n poetas como cardos nacen; Que siempre la cizaña fué fecunda. Pues bueno; si esto sucedía allá cuando los malos poetas necesitaban nacer, crecer y desarrollarse por sí; puesto que nadie se entretenía en cultivarlos, ¿qué sucederá ahora que hay quien los cultiva? Porque, no lo duden ustedes, hay quien tiene el mal gusto ó la di bOlica intención, que de todo puede haber un poco, de preparar el terreno para que los malos poetas nazcan y crezcan, y se desarrollen y den de sí lo único que pueden dar: majaderías. jQué otra cosa hizo, si no, Za Correspondencia este invierno pas do, cuando abrió en sus columnas un certamen Bobre el tema: ¿En qtié consiste La belleza de las mujeres! Indudablemente no hizo más que presentar á los versificadores ripiosos ancho campo donde pudieran dar desarrollo á sus perversas inclinaciones. ¡Ah, sil Otra cosa más hizo, que fué suscitarle á JSl Correo la mala idea de abrir otro certamen para premiar la mejor definición del beso. Como si nos hiciera falta definir el beso, aquí donde tenemos una Academia de la Lengua que le ha definido y le sigue definiendo de este modo: Beso (del latín basiuin) m. Acción y efecto de besar. ¡Puede darse una definición más clara, y especialmente más sencillal Pero el casóle que El Correo, no contentándose con esta definición, lo cual, hablando formalmente, nada tiene de extraño, abrió un certamen sobre dicho tema, de suyo muy tentador para toda clase de cínifes y tábanos literarios; y como, por otra parte, el premio ofrecido al vencedor eran unos libros del Sr. Pérez Galdós, bien encuadernados, claro estaba que muchos escritores no habían de tomar parte en el certamen por no obtener el preinio, y que había de quedar el campo casi del todo abandonado á los perpetradores de ripios. Y asi ha sucedido, efectivamente. De manera que si, como yo supongo, porque no puedo suponer otra cosa conociendo la ilustración y el buen sentido de El O rreo, lo que se propuso este periódico fué divertirse y divertir á sus lectores suministrándoles caJa noche una columna empedrada de disparates, no se puede negar que le ha salido bien la cuenta. Porque hay cada definición! Por ejemplo, la señalada con el núm. 443, que dice: c (Es de noche x Buen principio, jeh? Tengo que advertir á ustedes, antea de pasar adelante, que esta definición, más larga y de más pretensiones lilerari as que la generalidad, parece, más bien que definición, una leyenda de Mariano Catalina, ó de D. José Echegaray, ó de cualquiera de los que se meten á escribir leyendas y no saben. lista escrita, por lo común, en versos de doce sílabas; pero no de los del antiguo sistema, divididos en dos hemistiquios de seis, sino de esos otros modernos que se componen de uno de siete y otro de cinco, y que vienen á ser como unas seguidillas económicas, pues se economiza papel al escribirlas. Y he dicho que por lo comv n, está escrita en esa clase de versos, porque también los hay de otras dimensiones.