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404 BLAiíCO Y NEGRO ¡Ah! cuando leamos en la prensa oficiosa: Ayer se reunió el capítulo de pelotaris del reino y do coloniales O este otro suelto: El Sr. Ministro de Gracia y Justicia (supongamos) no pudo asistir ayer á su despacho por hallarse algo turbio de un ojo, á consecuencia de un pelotazo que lo atizó el Subsecretario en la tarde anterior. Es decir, en el ojo. EDÜAEDO DE PALACIO. -E n el patio. ¿Y el abuelo? -En el patio. ¿Si peaaarán ea exhibirse al público? -se ocurre alguna vez. -Jugando á la pelota- -dice el criado. ¡Ah, ya! -Todos los días, ya se sabe. Baje usted. En varias casas principales reciben á los amigos en el frontón; porque apenas hay familia notable sin frontón. Y dan té con pelota. En lugar de bailes y recepciones, hay partidos. Fíjense ustedes y verán cuántos personajes influyentes son tuertos ó están lisiados á pelotazos. En las oficinas del Estado, no digamos en todas, pero en algunas, desde el portero hasta el Ministro ó hasta el jefe respectivo, todos dedican sus horas de ocio al noble ejercicio del pelotari. H e visto á un título retratado en diversas posiciones, pero siempre con la pelota en mano jurando la Constitución. COSAS DE J U N I O orQuerido p a d r e Ayer, lunes, Me examiné de las cuatro. T ipásmese uatedl en todas Sobresaliente he sacado. H e cumplido, pues, con creces La oferta que le liice en Mayo De obtener brillantes notas Aunque se opusiese el diablo. Verdad es que desde entonces Ko he vuelto á coger un t a c o Verdad es que en ese tiempo No hnbo para m i teatros, Verdad es, en fin, que todas Las noches de Abril y Mayo Me acostaba á la u n a y media Levantándome á las cuatro. iQué vida, padrel Insufrible Si fuese así todo el año. Pensaba salir hoy mismo P a r a esa; pero unos cuantos Buenos amigos se empeñan En que lo deje h a s t a el sábado. Adiós, padre, hasta ese día; Besos á L u i s i l l a y Paco, Y usted reciba con madre L i que quiera de su... -Carlos. Po. -data. -Como est- s días Tiene u n o que hacer mil erastoa, Temo, aunque no lo aseguro. Que no me alcancen los cuartos- Mande á vuelta rie correo Cien pesetas por si acaso. j Querido Carlos; Ayer Recibí t u carta. ¡Bravol Eso se llama, hijo mío. Aorovechar bien el año ¡Qué contenta está t n madre 1 Ks n a t u r a l Ha- ta el sábado. Adjuntos quinientos reales E n billetes U n abrazo Hel abuelo Délos tíos- D- í todos T u padre, -Cfíw íi í Ya suenan los cascabeles. Ya los chasquidos del látigo Y a se ven nubps de polvo Ya viene el coche volando... Y a se acerca Ya está encima... Ya se para... Y a abre Carlos La portezuela, y airoso Lánzase al suelo de u n salto. Y au madre le da besos Y su padre le da abrazos Y su abuelo hace lo mismo Y lo mismo sus hermános Y grueso le hallan los unos Y le hallan IpS Otros ñaco Y dicen u n a s íQué mozob) Y exclaman otras: ¡Qué guapo! Y todos le felicitan Y todos le dicen algo... Y á casa, en triunfo, le llevan, Mientras él p a r a su sayo Va diciendo: Si me olipsen Los tr s suspensos que traigo! J U L I O ROMERO G A R M E I í D I A La boina viene á ocupar en heráldica el sitio que ayer ocupaba el morrión, por ejemplo. No habrá familia que haya tenido padres, esto es, que pueda presentarlos tampoco, que proceda de padresdalgo, que no use la boina como signo de nobleza. En lugar de leones y águilas coronadas, pintarán leones y águilas con boina. Dichoso el que llegue á ver en las armas de su casa una pelota, ó más, en campo de gules, ó una cesta ó un guante.