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PELOTARIZACION Que es como si dijéramos Liquidación Pero liquidación general, porque es incalculable la cantidad de seso que se ha liquidado en nuestro país, no sé si con motivo del fin de siglo ó por defunciónforzosa Ptílotarizaoión. Como quien dice: Constitucionalización ó Constitución española. El despelotarizador que nos desempelotarizare, buen desempelotarizador sera. Porque es inútil luchar contra la corriente, y el pelotarismo se impone. Madrid está empelotado. La pelotarización es la civilización por la pelota. Añadan ustedes al número de los que concurren á los frontones, el número de familias é individuos sueltos que se hallarán en estos momentos en pelota. Por lo visto eran insuficientes el Jai- Alai y los otros establecidos, y han levantado otro con el nombre de Fiesta Alegre. Ya anuncian la conclusión de otros dos. Uno de ellos El Regocijo vizcaíno, y el otro El País en pelota. Y días pasados se adjudicó el frontón de la Biblioteca nueva y Museo. ¡Lo que se ha divulgado el divino arte del saque y rebote! Hace dos ó tres años no teníamos en Madrid más f I catón que el del Congreso, y bastaba. Allí iban á jugar todos los partidos. Ahora se juega en todas partes. La infancia nó piensa en los soldados ni en los toreros: jueganJijoapelotaris los niños de lujo. de Abando, y al Chiquito de Eibar, y al Chiquito de las Peñuelas? Sería lo mismo que en otro tiempo era no conocer á Rafael, ó á Salvador, á Badila. Todo pasa, todo varía: la tauromaquia ha muerto. Los artistas en cuernos se verán obligados á cortarse el pelo y á dejarse la boina. E ¿ta afici 3 n ha de proporcionar graves perturbaciones en las familias. Primero, por las dificultades y peligros de la enseñanza á domicilio. Después por la idioma. Jugar á la pelota ha de ser en vascuencCi Hoy no se habla de otro asunto en los buenos círculos. ¿Quién, que se estime en algo, no conoce á Muchacho, y á Portal, y á Tandilero, y á Araquistain, y al Chiquito ¿Quién habría de temer éste desenlace? Los padres de bien que en otro tiempo llevaban á sus niños á la casa de la propia ternera, al Matadero, cuando no á la del matador, para que adquiriesen las primeras nociones, hoy se los llevan al Manco de Villabona, por ejemplo, que viene á reemplazar en la enseñanza al Manco de Lepanto. Entran ustedes en alguna. casaá cualquier hora, y ¡zas! si no les reciben con un pelotazo en la nuca, oyen ustedes, por lo menos, el ruido de la vajilla y algunos alaridos. Es una pelota perdida que ha dado en el aparador, y la señora grita y amenaza al Muchacho pelotari. En otras casas juegan las personas mayores antes de almorzar y do eo mer, como aperitivo. ¿Está la señora? -Abajo en el patio. ¿Yel señor?