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feO SiVl- J- iVÁ -fr- a ¿LIl ¿C á ¿á; Jia -Ux ¿o ¿r: V u r. a. NOTAS INSTANTÁNEAS úúk Ifa misa k ha m las Calafate A salen! ¡Yagaleul... -exclama uno de los pollos del grupo, sacudiéndose con el junquillo el archo pantalón á la turca, y chupando á la vez en la descomunal boquilla que con su puro de á tercia le sale de la boca como un brazo de gas de una pared. ¡Se conoce que el padre tenia hoy gazuza! Todos sueltan la carcajada, y repasándose la ropa para ver si se han descompuesto algo, con una mirada rápida, digna de la coqueta más sutil, adoptando las posturas más interesantes, clavan sus ojos en la puerta de la iglesia Los fieles van dejando lentamente el templo, adivinándose el instante de tomar el agua bendita en el remolino de personas que se arma dentro del pórtico Las muchachas, aéreas y vaporosas, con sus trajes primaverales de éQ fular y sus calados sombreros de paja, y la sombrilla y el devocionario en la mano, aparecen sonrientes y enajenadas, diciendo á los pollos que esperan en la acera, con sus grandes ojos elocuentes: Conste que hemos rezado seis salves y seis padreauestros porque no dejemos de querernos nunca... En los rostros de los jóvenes que han cumplido con el precepto dominical y abandonan también la iglesia, íe observa como una mareante embriaguez No se puede asistir así como se quiera impunemente á una misa en la que todos los libros guardan entre sus hojas flores secas, y en la que andan volando sueltos por las naves bandadas de suspiros Bu cuanto baja la escalinata del umbral, el borbotón continuo de la gente se rompe en mil hilos Los pelotones de pollos que aguardaban la conclusión de la ceremonia, se quedan reducidos á la mitad. Áqui, allí, allá, S 3 repite la misma escena E l galán que saluda sombrero en mano, inclinándose con afectados ademanes ante la mami, que hace una caricia á la pequeña y que se reúne con su novia, alejándose con ella en derechura á su casa y diciéndola que no vive lejos de su lado, que las horas en que no la ve se siente morir Los amores jóvenes son desesperados siempre Las esquinas inmediatas se van tragando estas parejas adorables, deliciosas, atrayentes, suaves. que caminan solas en medio de la multitud, que no entienden de nada fuera de si mismas, que marcan su paso con esa huella que imprime la felicidad. La mañana es serena y apacible, llena de sol E l cielo, como domingo, se ha dado un buen restregón, y asi brilla y reluce coa su azul alegre de los días de fiesta El kiosco de flores de la esquina, abarrotado de rosas, invade el ambiente con oleadas de perfumes, y muestra en sus escaparates sus filas de búcaros, con sus ramilletes coquetones acabados de regar Los pinos, tétricos y graves, atacados de la nostalgia del monte, extraños al universal contento, sonríen con la sonrisa melancólica de ios tristes Los cristales de los balcones, los de los comercios, los de los cafés, las verjas del templo, las figuras doradas de i a Equitativa, se disputan la luz La fachada de la iglesia resulta más roja bañada por el resplandor meridiano Los tranvías pasan henchidos de gente, con sus cortinas laterales ondulando como si batieran las alas Los coches discurren arriba y abajo Los devotos de la misa han desaparecido poco á poco El reloj de torre de la Puerta del Sol lanza cuatro campanadas agudas y otra más ronca La una! El almuerzo está esperando (Fotografía nstantánea de D. Luciano Bstremera. A. P. N.