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ass NOVELAS. RELÁMPAGOS Ja raÍ 0i t kí -Pero ¿es posible que no la sepas, Julia? ¡Y tan posible I- -Pues hija, en el colegio no había una de nosotras- íjue la ignorase. ¡Como que es el padre nuestro de los diez y seis años! Y cómo dice? -Verás Me la sé de memoria, Benditísimo Señor San Antonio santísimo abogado de las muchachas: Vos que penetráis con ¡vuestra piadosa vista en los acongojados pechos de vuestras siervas, tened misericordia de nosotras compadeceos de nuestra tristeza; hacedlo por ese divino niño blanco y rubio que conducís er vuestros brazos; enviadnos un novio que nos quiera, que nos adore; se lo pedimos con mucha necesidad -iJesüs, qué dísparatel ¿Y quién compaso semejante oración? -Una trigueña más viva que una ardilla, y que hoy es consueloy juiciosa madre de tres pimpollos... Era la que revolvia todo el cotarro en el colegio Cuando nos recitó la súplica nos desternillamos de risa, y á poco no descubren las madres la trastada Desde eiitoncea no dejamos las grandes una noche sin rezarle al Santo la jaculatoria. -Oye, pues me la tienes que escribir ¡No por nada, sino por lo curiosa que es! ¡Anda, anda, picariUal n -Estas intimidades no se las dice una á nadie, por más que se i, j. escapan de los ojos, pero es la verdad Son exigencias de la primavera, que también nos llega á nosotras como á las flores Bn cuanto cumplimos los quince años, el corazón nos grita: aquí no manda nadie más que yo, y yo necesito aniar y que me amen Y hay que complacerle al señorito! Un novio... 3 É qué es un novio? Yo no lo sé, pero me lo figuro El novio debe ser algo asi- como la posesión de. una cosa que nos agrada mucho, como si se pasara una la vida comiendo natillas ú oliendo rosas; una caricia continuíi- í 0 a el peusamiento. ¡Y que no debe producir poca felicidad ver siempieiái bdillado ante una á un hombre que la quiere! r Lo que me jsáreée mal organizado es eso de que unas muchachas tengan novio y otras i) p... ¡Y así que no da rabia ver á las demás con su militar ó su estudiante al lado, y no escuchar nna en su oído, niiiguna palabra tierna! La oartita, el regalito, la charla por el balcón, el retrato, el pelo... ¡Dios. mio, qué hermoso sueño I ¡Ea! Nosotras, m. amá y yo Mamá viuda, atenida á su pensioncita, reumática, sin humor para nada, y yo consumiéndome obscurecida, sin salir, haciéndome vieja antes de tiempo Un novio, es preciso un novio que venga por las noches de tertulia, que nos acompañe Y gracias á las vecinas, que si no ¿Las once? Ese reloj debe adelantar No, pues la torre da también la misma hora ¡Vaya, vaya, apaguemos la. luz y basta de meditaciones El fjS 5