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356 BLANCO Y NEGRO ¡Malulo anda! Vaya Liaremos un eigarro Toma Ya ha llovido desde que fumábamos juntos. ¿Conque el oficio anda por el suelo? -Perramente, y para que nada le falte, quieren hacernos gastar los cuartos en uniforme y ponernos gorras como los de casa grande... -El pobre paga siempre la fiesta ¡Qué tiempos los nuestros! Oye, ¿y Lucas, nuestro compañero de parada? -Murió en el hospital Le cogió uno de esos aires que nos esperan á la salida de los teatros- ¡Pobre! ¿Y sigue el amo con los coches? Traspasó la propiedad Se llevó Pateta á la casa... Esta berlinita es mía Trabajo por mi cuenta y voy sacando para córner... -Dime ¿Y tu chica? ¿Mi chica? ¡Buena! -Ya será una moza, y guapa, porque cuando yo marché á Cuba se la podia ver y no tenía más que catorce años- ¡Si! Chico me ocupo Me llama aquel caballero Conque ya sabes que soy siempre el mismo En la calle del Dr. Fourquet ¡Va! -Adiós Ya nos veremos. II- -Entierro Me lo calé Poca gente vamos... Mi coche, y pare usted de contar El carro fúnebre es de segunda Mal pelaje ¡Ba! Se me acabaron los fósforos Y por aquí no hay ningún estanco El portero está fumando... Me bajaré ¿Me hace el favor Je lumbre? Agradeciendo Se conoce que el difunto no tenia muchos amigos- -Es difunta- ¡Ah! u n a mujer- -Sí, señor, y no e que la critique, líbreme Dios, ni que le haya deseado la muerte; pero la vecindad se alegrará de verse libre de su presencia ISTo me gusta murmurar: pero la verdad es que aquí, en una casa donde todos los vecinos son tan tranquilos, no caía bien esa inquilina- ¡Hola! -Sí, señor El recibo no corría á su nombre ¡Lo que se ve en este mundo! Ella se decía Julia; pero malas lenguas aseguraban que se llamaba Matilde Ya la bajan- -Me largo á mi pescante III- -Al cementerio general íTo me cabe duda Hay paseo para rato ¡Dios mío! ¡Qué extraño efecto me ha producido ese nombre! Sudo, y á la vez tengo frío Pero no, no puede ser Si se había marchado á América Como no haya vuelto ¡Qué temblor me entra! ¿Cuándo me dieron las últimas noticias? Hace dos años ¡De entonces acá ¡Bah! También yo merezco un acial por bruto No parece sino que nadie se ha de llamar así. ¡Eh! En un tris ha estado que no le atrepelle No sé lo que hago ¡Nunca me ha sucedido cosa igual! Voy tiritando, y siento una angustia en el corazón ¿Quién será el caballero que llevo? Y es joven Luego, este aislamiento Yo he visto muchos entierros pobres y no iba el muerto tan solo ¡Ahí Necesito salir de dudas, convencerme por mis propios ojos de que me engaño, de que no es cierta mi sospecha Entraré, entraré en el cementerio E l guarda de la puerta me hará el favor de tenerme el caballo ¡Sería horrible! IV- ¡Ella! ¡Mi Matilde! ¡Dios mío de mi alma! ¡El cochero! ¿Qué dice este hombre? ¡Ah! ¡Por piedad! No cierren la caja todavía Déjenme que la contemple un instante Por compasión No la veía hacía muchos años- ¿Pero se ha vuelto loco? ¡Ah! ¡No, señor, no! ¡Es mi hija! ¡Pobrecita mía! Una desgraciada Si usted supiera Yo vivia resignado con la muerte de mi pobre mujer Me quedaba mi chica, ¡que se le parecía tanto! Con ella, mi caballo y mi coche iba pasándolo menos mal Me alegraba mi casa como un pájaro Cua, ndo volvía tieso de frío y me bajaba del j) escante, acudía á recibirme ¡Le digo á usted que no envidiaba á nadie teniéndola á mi lado! ¡Qué me importaba á mí la riqueza! Yo era pobre y feüz... Un día ¡Virgen Santa! Ya estaba Matilde hecha una moza, y sin que me ciegue la pasión, era guapísima Un día, al regresar á casa, no me salió al encuentro Pensé perder el juicio No quiero acordarme Al principio sospeché que la maestra la habría entretenido Llegó la noche, y nada No vino A la mañana siguiente me lancí á buscarla por todas partes, loco Todo el mundo lo sabía en la vecindad, menos yo, señorito ¡Tenía un novio! ¿Para qué cansarle oyendo más desdichas? Cuatro años han pasado desde que me abandonó. En ese tiempo no la he visto una vez siquiera. ¡Ah, señorito! Dios se lo pagueá usted el haberla acompañado hasta aquí- ¡Pobre hombre! ¡Vaya! La cosa ya ha sucedido No puede remediarse ¡Vamonos! (Qué tragedias las de a vida! V ¡Mira, mira gaclié, qué mona lleva ese cochero! ¡Y le da por llorar! ¡Av qué gracia! Como se tambalea en el pescante ALFOJÍSO P É E E Z NIEVA,