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¿No ha venido usted á los toros? -Ni una vez, señor don Pablo. ¡Pues va usted á divertirse! -Al menos, ese es mi ánimo. Pero perdóneme usted Si le molesto ó le canso. Haciéndole mil preguntas Propias del que en este ramn Kunca entendió una palabra A pesar de desearlo. -Tendré mucho gusto en s? r Cirero- ne taurmnáqmca. -Diga usted, -en qué consiste Que apenas da el toro un paso. Se vuelve al sitio en que está Medio muerto aquel caballo, Y con furor le cornea Desde la cabei a al rabo, Sacando al aire unas cosas Que peor es meneallo? -Á cualquiera se le ocurre: Que el toro se ha imeariñudo Con el animal. ¡Demonio! ¡Si llega á serle antipático- -No crea usted, que el torito Me pareció al pronto un manso: Pero veo que se crece. -Pues yo le veo tan bajo Como al salir del chiquero. Será mi vista, don Pablo. (Gritando Corre, Zoca, que te agarra ¡Te. libraste de milagro! Ap. á mi. Ese ha- mUdo por pies. ¿Es que se le han olvidado? -Mire usted esa verónica. I Ole por los chicos guapos! ¡Verónica! -Ya lo creo. ¿Y por quó? -Pues está claro; Porque el diestro se coloca Con la capa entre ambas manos Lo mismo que la Verónica Al subir Cristo al Calvario. ¡Qné blasfemia! De manera Que hace el toro, en este caso. El papel de ¡Jesucristo, Y este es un pueblo cristiano! -Mmclwspies tiene este bicho- -No le veo más que cuatro; Pero, en fin, usted lo dice. -Ya me está usted mareando, Y nadie tiene la culpa Si no entiende el castellano. ¡Ese toro está pidiendo Más banderillas! -Es falso. Cómo quiere usted que pida Lo que le hace tanto daño? -Va usté á ver matar al Curro. ¡Bendito sea tu garbo! Acércate más no puede Arrancarse, y no es extraño; TCl toro tft hace por él. ¿Y qué es eso? -Que es marrajo Y no se deja matar. ¡Hombre, yo haría otro tanto. (Gritando. ¡Curroo! ¡Suéltale una viet Cuando esté más descuidado! -Conque no puede matarle Después de treinta pinchazos, Y tirándole una media Cree usted que ha de lograrlo. ¡Por Dios! Si no estoy demente, Ustedes están chiflados. Porque dicen unas cosas Que no las entiende el diablo. La función será española, Pero, amigo, los vocablos Tienen en esta materia, XJn sentido tan contrario A nuestro idioma, que yo E n ayunas me he quedado, Y voy á salir por pies De la plaza. Adiós, don Pablo! Entraré en la enfermería Para ver si es de cuidado Ija herida del picador, Que me ha sido muy simpático, Y en efecto, allí me dieron, Para enterarme del caso. E l parte facultativo De e? te modo re actado liAgmjetas ha sufrido, Al lidiarse el toro cuarto, Una fractura del cúhito Izquierdo; tres varetazos En el cuello del humero; Contusión de tercer grado E n la cresta iliaca, y Dos heridas en la mano Que interesan los tejidos Adiposos) ¡Enterados! ¡Vaya una tarde la mia! ¡Se la doy al más pintado! TOMÁS L Ü C E N O