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BLANCO Y NEGRO No hay. una sola mañana de primavera ó de estío en que no caigan de los balcones muchas rosas arrojadas por lindas manos. Cuando veis á una mujer joven asomarse al balcón, buscar con la vista la mejor de las rosas que centellean entre los hierros, extender la mano hacia una de ellas, y dudar antes de arrancarla de si aquélla es la más fresca, la más ufana, la más encantadora de todas... ¿podéis dudar de que aquella mujer está enamorada? 349 ¡Oh juventud, ó edad en que las rosas no tan sólo tienen color y olor, sino en que también hablan, sólo tú puedes comprender el lenguaje de las rosasl Al entrar en tu cuarto, y al abrir la puerta, oyes tina voz dulcísima que te dice: Aquí estoy, amor mío, lejos de ti; pero siempre junto á tu corazón, por el recuerdo! ¡No dudes jamás de mi cariño ni de que mi pensamiento es tuyo desde la mañana hasta la noche, y luego también en sueños: no dudes, no, de que sabré vencer por ti todos los obstáculos y peligros, y seré tuya, y sólo tuya, contra la voluntad de mis padres y del tiempo, y del mundo! ¡Sólo tú, nada más que tú, tú siempre llenas mi corazón! ¡Piensa en mi también, no me olvides; ámame, bien mío, como yo te amo! Y en el cuarto no hay nadie, y la voz dulcísima se difunde entre deleitosísimos aromas. ¡El alma déla mujer amada es aquel aroma; el eco de su voz es aquella música! Pero alguien hay; alguien. En un vaso de cristal hay una rosa. Ella es quien habla. ¡Mortales, inclinaos ante ese vaso como ante una custodia! Sí En el catálogo de un jardinero he visto clasificadas basta tres mil variedades de rosas. Y cada día se aumenta el número, porque cada día, entre las rosas- como entre los hombres, -se confunden más las clases. Pero algunos botánicos ilustres dicen que todas las especies. de rosas vienen de una sola; que sin duda en los primitivos tiempos hubo un rosal nada más. Esto fué cuando sólo vivían Adán y Eva. Con un rosal tenían bastinte para los dos; para las coronas de Hores que ella le tejía, para los bouquets que él la regalaba. Era un rosal de rosas de color de rosa. Si dio rosas de otro color, se debió al mal comportamiento de Adán con Eva. Durante el primer año de amores, Adán regalaba todos los días un ramito á su compañera; pero luego se fué olvidando de este delicadísimo detalle. El primer día creyó Eva que era un olvido; el segundo, que el rosal no habría dado rosas, y en el tercero, fué al rosal para convencerse de que no las había dado ¡El rosal estaba florido y maravilloso como nunca! Eva lloró mucho sobre él, y las ramas sobre las cuales cayeron sus lágrimas, no dieron ya sino rosas amarillas. ¡Ah! Desde el tiempo de Adán, el cultivo de las rosas ha progresado mucho. Progresar, para las rosas, es sufrir. Hemos querido tener rosas en todas las estaciones; hemos forzado á la Naturaleza. ¿Sería tolerable que la Duquesa de Valf rio y la Condesa de las Nieves no tuviesen rosas á millares para revestir sus salones y aparadores, y rinconeras, en sus fiestas de invierno? ¿Se puede bailar sin pasar antes poruña habitación festoneada de rosales de los Alpes ó de cien hojas, ó de musgo, 6 de la China, ó de Inglaterra? ¿Puede haber mesa de Navidad sin rosas, ni pueden los elegantes asistir, sin una rosa en la solapa del frac, á los bailes de máscaras? Así, pues, cuando llega el nublado Octubre, los pobres rosales son arrancados de la madre tierra; metidos en tiestos; llevados á las estufas; cubiertos con esteras, calentados artificialmente; se les ahogará, se les asfixiará, y los pobres reventarán en flores, derrochando su vida, dando una rosa por cada dolor que el hombre ocioso les impone. Producir mucho en poco tiempo, este es el problema: no se salvarán de esta ley las rosas, como no se salvan los hombres. ¡Dichosas vosotras, rosas del campo! ¡Vosotras podéis vivir despacio todo lo que Dios quiera: las rosas de los jardines viven dé prisa y sólo mientras le producen al jardinerol No hace mucho tiempo entré en casa de cierta señora que tiene una linda niña. y un precioso rosal. Estaba plantando el rosal en un tiesto lleno de tierra muy sustanciosa y sus lindas manos mezclaban esta tierra, con estiércol bien repodrido, regándola después con agua caliente, y al mismo tiempo conversaba con tres ó cuatro profesores de su hija, y les decía: Es preciso que impongan ustedes más horas deestudioála niña. ¡Quiero que sea pronto, muy pronto, una notabilidad! ¡Asi, de esta manera, las rosas luego nacen ya lacias, y al más ligero soplo sueltan los pétalos sin olor y descoloridos; así, las niñas son mujeres reducidas que todo lo saben, menos sentir, ama, r y hacer dichosos! Hemos inventado tantas rosas magníficas, que las rosas vulgares ya no tienen ciento, sino mil hojas; así es que los hombres delicados buscan las rosas de los bosques; esas que sólo tienen medía docena de pétalos fresquísimos, pero coronados de algunas tembladoras gotas de rocío. La rosa primitiva; la rosa deLprimer rosal, no martirizada ni explotada, como Dios la encontró buena cuando la hizo, que no figura en las exposiciones, esa es la única, la verdadera rosa; la rosa emblema de la Virtud y de la Felicidad. ¡Desgraciado del viejo que, al revolver los libros de su biblioteca, no encuentra entre las páginas alguna hoja de rosa seca! Las ilusiones son rosas. FEENANFLOR.