Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
SíO BLANCO Y NEGRO no quiere ponerse en estesióa, y zahirieado las barba? ralas del capitán Séneca, ó el bozo y la calva del teniente Cateto Y cuando la corneta, por boca del rapazuelo guaja suelta sus acordes llamando á filas, ó dice en lenguaje metálico que asoma algún peligro, maroha, vuela, se deshace por acudir al puesto que le marca su deber y al que le impulsan su acometividad y su deseo. Cuadro bi- ioso y de color increiblel El mozalbete que ríe y juega sin cesar, que suspira por las caricias maternales y por la endecha amorosa, que sueña con los toros y los pelotaris, las fregonas y las zalagardas, parece como que se agranda y embravece al recuerdo de lo oue es, con la codicia de lo que puede ser, y ante la imagen de las siluetas arquitectónicas y de aquellos valles floridos que circundan el pueblecillo nómada en que reside. -íQuién vive? -grita un centinela que atisba sobre el puente levadizo del reducto. -España- -contestan desde el repecho. -j Qué gente? -Greneral de día. ¡Alto el General de día! ¡Cabo de guardia, ronda mayor! Y en el énfasis, en la verdad, en la posesión con que unos y otros hablan y gritan, cumpliendo el formalismo militar, acusan su celo y su brío, y hacen ver de qué modo servirán, en futuros días, los altos interereses de la Patria. Paseemos algunos instantes por el campamento y sus afueras Si encamináis los pasos hacia la G- uía, veréis un suburbio de aquel caserío movible, especie de Bastro, adonde acuden los pólipos de toda tropa, los vivanderos, las Elicias averiadas, la turbamulta maleante. ¿Qué es eso, Julio? ¡Bah! íQué ha de ser. ¡Pues el ensanche! -exclama un roUizote (apóstol mientras establece el perfil de un parapeto. -Ahí tenéis á Lhardy y á JFornos: á los perfumeros más huileux y á los sastres y sastras más agradables y agradecidos: ryp Mi y 2 ahí está Fígaro y maese Jorge, y si gustáis de festivales por lo alto, con tres reales y cuatro pitillos, saldrán la piiucesa Micomicona y la señora Dulcinea, con toda una caterva de ninfas y ondinas y ¡Cállate, que viene el capitán! Deslízanse las horas entre prácticas técnicas y militares; cuando los ecos de la faf ina se extienden por las planicies, los veréis correr á todos, jadeantes, gozosos, aperitivos cayendo sobre las sazonadas migas ó sobre las sendas chuletas, que, con la volátil judia y la dorada patata son las primeras aforadas de guerra Después saldrán en bizarra formación, poseídos de su juvenil empuje, desplegando, lanzando fuego, haciendo saltar con la (fermosay altiva dinamita, cerros enteros, arremolinándose y cargando veloces sobre el supuesto enemigo. Y luego del combate, frontero ya el crepúsculo tras quince horas de fatigas y estudio, desfilan con gran marcialidad y mayor orden, empolvadas las ropas, tostados los rostros, al aire las blancas cogoteras, éntrelos escintilosde bayonetas y sables, los acordes de la charanga y el piafar y estrépito de corceles y armones. Y cuando las energías parecen dormitar, todavía se oye la voz de algún chusco que al pasar frente á las cocinas, viendo la hecatombe (gallinácea grita socarronamente en medio de jácara y alegría: ¡Compadre, ahí están las bajas de la jornada! J. IBAÑEZ M A K Í N