Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
r EL MANZANARES En un tiempo deb. o sor río de verdad; y k prueba es que, para regularizar su. aluviones, hubo que fabricar la hermosa puente Segoviana, y dos siglos más tarde la Toledana. Debió también ser rio de aguas turbias ó claras, é inundaciones benéficas, porque tu. o extensa vega con huertas, jardines, bosques, alamedas, romerías y verbenas; una Tela de justar, una Moncloa y una Monda, una Pradera del Corregidor, un Sotillo famoso por la fiesta de Santiago el Verde, y unos sotos alborotados, como los de Luzón y Migas Calientes, que todavía congregan romeros y bebedores en los días de piecepto iodo esto, que constituye un panorama delicioso, fué- obra del fementido río, que le abonó con sus a uas Pero Lope, Quevedo, Tirso y Calderón, hasta las ninfas del Lavapiés, verdaderas nereidas del Manzanares, se empeñaron en desacreditarle tanto, y lo lograron hasta tal punto, que el pobre río, lleno de vergüenza, se metió en arena y ya no se atreve a enseñar sus cristalinas aguas. Por esto opino que si el Lozoya no le da el caudal de agua que necesita para remojar sus fauces, habremos perdido pronto un río navegable (porque lo fué en tiempo de Felipe I I) una vega excepcional, por lo trondosa, y un panorama como hay pocos en la tierra. No pretendo oue vuelvan las mañanas de Abril y Mayo del Manzanares, porque la gente ya no madruga v tiene florestas en otra parte; pero en cambio, si el río tuvipse agua en invierno y en verano, la vega seria un verjel, el hori zonte un emporio de jardines, Madrid podría llegar á puerto, y los poetas no maltratarían á ese pobre arroyo, como lo hizo Tirso de Moiina, cuando pidió alimentos para su cauce. Esto mismo es lo que pido, desde aquí, al Ayuntamiento: que conceda alimentos al río venerable que sirvió de espejo al alcázar de nuestros reyes y al Madrid de las Vistillas. Asi el Manzanares será río, y no rocío Y digo rodo, recordando que cierto Embajador alemán que tuvimos, decía, con la guasita peculiar á los que más serios parecen, que para eUra el Mar zanures superior á todos los ríos de Europa, porque tenía, sobre éstos, la ventaja de ser nave! y caballo. tampoco se habrán olvidado aquellos versos de Quevedo: J ás agua trae en un jarro Cuídquier cuartillo de vino etc. ni es para omitida la frase de Alejandro Dumas, que pidió Un vaso de agua á. un a guador, bebió la mitad, y le encargo que regalara el resto al Manzanares, que estaba sediento.