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BLANCO Y NEGRO 333 desde su colegio de San Vicente de Oviedo, donde falleció, y perdió España uno de sus más valientes y eruditos escritores. Viendo el Duque de Híjar los alardes del Rey en materia ds obras prohibidas, no quiso ser insistente en la manifestación de su repugnancia á la concertada boda, y terminó 8. M. la plática con estas ó parecidas palabras: -Me place la rectitud de tu conciencia, pero nada temas del Conde de Aranda, que será un buen marido. Ya sabes que estaba representando en París á la nación española, como embajador, empleo que cunaple á mi entera satisfacción. Me ha pedido licencia para venir á Madrid con el propósito de casarse con tu hija. No pongas estorbos, á fin de que no se dilaten los desposorios, y vuelva á París vanidoso con su bella embajadora, lo cual deseo sea pronto, porque necesito de su sabiduría en Francia, donde se avecinan los preludios de grandes tempestades. Cuentan que el Duque de Híjar no quedó muy convencido, pero no se opuso á que siguieran los trámites qué precedieron á la boda. Días después de esta entrevista, llegó á manos del Duque una carta dirigida á su hija; y como entonces ora de rigor que los padres fueran los primeros en leer las misivas dirigidas á las esposas y á las hijas, brió la epístola sin que Pilar se enterase, y leyó un papel cuyos conceptos querían ser castellanos, pero que, siii serlo, se comprendía el sentido. Copio las palabras textuales: Madama: lo e arribado a questa villa a poner en su notitia que io sonó la yitima desdichosa dése infidelle comte d Aranda, vuestro promiso esposo. lo sonó uma Signoía Napolitana seducita par l Embaxadore de l Espagna en Paris, donde fize el cognecimiento con esse caballero. De questo amore nasció una criatura que tien dos annos. Si le patre abandona el niño, la mare invoca la pietat della futura, e publicará l inápedimeuto. ¡Lo conjuro! Pardon par mi mal concepto espagnol. Sonó Italiana, e none scribo más castellano que aqueel que vuestro amoroso me a aprendido. -Susarca Faratelli. -1 Abril 1784. -Calle Gorgnera, número 14, posada. El Rey hubo de conocer este incidente por lo que verá el lector más adelante; pero es el caso que él día 14 de Abril el Conde de Aranda se desposaba con la Sra. D. María del Pilar, hija del Duque de Híjar y lie la Duquesa de Híjar, ya difunta. Fueron los padrinos los Excmos. Sres. D. Felipe de Palafox y la señora D. Francisca de Sales Portocarrero. Estos desposorios se celebraron en el oratorio de la casa del Duque, donde se sirvió después un primoroso ramillete y delicado refresco. Terminado éste, se trasladaron los esposos á la casa del Conde de Aranda, donde se sirvió una suntuosa ceiia, durante la cual, D. Miguel Gár- cía Asensio, delator de los libros prohibidos, leyó un precioso madrigal dedicado á los recién casados, y titulado El tálamo cubierto de rosas sin espinas. Dos días después de la boda, el Conde de Aranda visitó á SS. MM. en son de despedida, acompañado de su esposa, joven de diez y nueve años. Fueron. los novios muy felicitados por los Reyes, y en el momento de la despedida, entregó Carlos I I I un pliego al Conde, diciéndole estas palabras: -Repasa con reserva estas nuevas instrucciones que te doy para tu gobierno. Cuando el Conde de Aranda regresó á su domicilio, se apresuró á abrir el pliego, á fin de aber lo que Su Majestad quería manifestarle con tanta reserva, y quedó sorprendido alver la carta de la napolitana, envuelta en otro papel que decía: No es digno de un embajador escoger para sus distracciones mujeres de tal ralea que puedan promover escándalos. Entre los papeles que dejó el Conde de Aranda al morir, había un legajo con el rótulo siguiente Mis pecados. Este legajo lo heredó el Dr. D. Antonio Frutos Sesefia, cura párroco entonces de San Sebastián, y su confesor. En este legajo estaba la carta de la napolitana, al pie de la cual se hallaban escritas estas palabras de puño y letra del Conde: ¡Hermosa aventurera! Me trastornó el seso. ¡Miente! Ese hijo era postizo. Todo se remedió con onzas de oro, que evitaron un escándalo la noche de mi consorcio. ¡Perdóname, Pilar! Pero puedes decir: lo que no fué en mi año, no fué en mi daño. La carta origmal de la italiana la posee hoy un presbítero sevillano, que ha tenido la bondad de remitirme una copia en carta que termina: Un presbítero tan curioso como V. Le agradezco la dádiva y su promesa de otros manuscritos raros. ILDEFONSO ANTONIO B E R M E J O