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CÜRIOSIDIDES HISTÓRICAS LAS BODAS DEL CONDE DE ARANDA Sabia S. M. el rey Carlos I I I que el Conde de Aranda, aun cuando algo entrado en años, profesaba amor vehemente á la joven J) María del Pilar, hija de D. Pedro de Alcántara, Duque de Hijar. Sabía tambie n el Key que la jov n Duquesa correspondía á los amores del Conde, pues aunque asomaba la ceniza en su cabeza, el Conde sabía empolvarse la peluca con singular destreza, era muy afable y cortés con las damas, y ceñía con arrogancia marcial su casaca de capitán general y su encorvado sable, cuando montaba á caballo. ¿Por quién sabia Carlos I I I estas cosas? Por el padre de la niña, que poco satisfecho de estos amores, por la diferencia de edades, se lamentaba de ello con frecuencia delante del Eey, deplorando la proximidad de la boda y no encontrar medio de apartar á su hija de un amor tan insistente y pertinaz. El Key le decía: -No es tan viejo el Conde: tiene cincuenta y dos años, es robusto y capaz de darte sucesión; es un cumplido caballero, Grande de España de primera clase; le he condecorado con el Toisón de oro, le he hecho mi Veo que la hija tiene más talento que su i I j Vi -I- iS Gentilhombre con ejercicio; es Capitán general de mis ejércitos padre. El Duque de Hijar guardaba silencio ante estas reflexiones, y el Eey, que era sagaz, pudo comprender que la oposición á este enlace tenía otro fundamento, y procuró buscar la manera de que el Duque le dijese la verdad. Y lo consiguió, porque él Duque de Hijar se expresó en esta sustancia: -Señor, el Conde de Aranda no es buen cristiano. Digo más: merece la pena de excomunión mayor dictada por el Tribunal de la Inquisición á todos los rebeldes y pertinaces que tienen libros prohibidos. ¿Cómo lo sabes? -preguntó el Monarca. Y respondió el de Hijar: -Don Miguel García Asensio, abogado del Colegio de esta corte, consumado poeta y autor de una égloga epitalámica titulada Manzanares, que aunque no está impresa ha merecido los plácemes de Moratin el platero (padre de D. Leandro) es amigo del Conde de Aranda y conoce su biblioteca, y confidencialmente y con la mayor reserva me ha dicho que posee, sin expurgar, muchos libros prohibidos. -Yo también tengo libros prohibidos en mi librería, y los he leído- -dijo Carlos I I I -Pero V. M. tiene licencia del Tribunal para leerlo todo- -repuso el Duque. Y dijo el Rey: ¿Y quién te dice que no la tenga igualmente el Conde de Aranda? Mayor seria tu asombro si yo te dijese que casi todos los libros prohibidos que poseo me los ha enviado el R. P Fr. Benito Jerónimo Feijóo,