Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
328 BLANCO Y NEGRO tan general, con sus charreteras 3 su casco, no habrá ordenanza que se lo prohiba, ni oficialete que deje de requebrarlas. La pintura, pues, de que aquí va á tratarse, es la de los hombres. Hacen bien muchos hombres en teñirse el cabello con el disimulo proverbial de semejante acto. Las canas son un sigao de vejez que aflige al que lo lleva, y no satisface al que lo mira. Ser viejo es dejar de ser hombre, lo cual no todos los hombres tienen el valor de consentirlo. Teñirse, por consiguiente, las canas, es perpetuar la juventud. Las canas principian á teñirse por extracción, ó sea arraneando los primeros pelillos que blanquean; siguen por yuxtaposición, ó sea escondiendo cuidadosamente los pelos blancos bajo los negros; continúan por lubrificación, que equivale al uso de una pomada obscurantista, y, últimamente, ya no hay más remedio que la inmersión absoluta, esto es, la química á toda droga. Los que usan este procedimiento, suelea vivir más ocupados que los otros hombres. Para la generalidad, basta con lavarse y vestirse; para ellos es necesario pintarse, y como la pintura es cosa reservada, los convierte en hombres, á más de muy ocupados, misteriosos. El tocador de un hombre que se pinta es un foco de sobresaltos perpetuos, como lo es sin duda el taller donde se fabrica moneda falsa. Ya puede presentarse el juez á notificar un auto, ó el padre de un joven á pedir la mano de una muchacha: el hombre acudiría á medio vestir ó á medio comer, pero de ninguna manera á medio pintar. Algunas veces, en viaje ó estando enfermo, se asoman canas indiscretas á los poros del cutis, ignorando que su parte superior conserva la opacidad; y entonces, ¡qué suplicio, qué inquietud, qué trabajos! La bufanda, el pañuelo ó los embozos no son cortinas suficientes para cubrir la desnudez de un pelo. ¿Y la calidad de la pintura? En unas ocasiones da el negro ó el castaño, como cualquier pintura que se respeta; pero ¿y cuando sale el verde? ¿y cuando toma tonos amarillos? ¿y cuando percude la piel, la enrojece ó la quema? Por fortuna el público no advierte ninguno de estos fenómenos, y sigue creyendo joven rematado al que con su apergaminada faz y las arrugas de su semblante y la languidez de sus ojos conserva todavía rubia, castaña ó negra su cabellera, aun cuando la despueblen calvas y la marchiten agostamientos. Pero donde el tinte de las canas ejerce una influencia decisiva, es en el modo de engañar á la muerte. Viene la muerte por nosotros creyéndonos viejos, y se encuentra con el pelo pintado: sorpréndese del fenómeno, más como desconoce los secretos de la química, confiesa su error y se marcha. Así se explica que el hombre, al teñirse el cabello, no sólo simula con cierta gracia su juventud, sino que alcanza también condiciones de longevidad. El elixir de larga vida puede muy bien encontrarse en un tintero. JOSÉ DE CASTRO Y SERRANO. K. fes