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510 BLANCO Y NEGRO -El estado mayor se pronuncia en retirada- -Me nmero de sed Las mamas se fatigan- -Pues cabalmente He ahí la fuente milagro- -Arturo Guíenos usted ¿En que ventorrillo sa ¿Suda usted? entramos? -No- -Yo les conduciré á uno que es el propio Fornos... -Entonces puede beber sin riesgo Tome un Se chuparán ustedes los dedos jarrito Debe de estar fresca- -Pepe Avise usted á Luisa que no continuamos- -En un periquete ¡Qué honor para mí! El correo de la Aurora Complacida. ¿Qué dicen? ¡Que se Tan á acercar á ver á la guardesa- -Pero entonces Nos expcfeemos á no encontrarnos- ¿Por qué? Anda Corre, Mercurio Dale el nombre del figón Ya sabes cuál es El de Julián- ¿ElMellao? -Justo- ¡Uf! ¡Qué chicharrera! Pero ¿dónde está el fonducho, Arturito? -Allí junto. Aquel es n -La tuvimos en casa de criada ocho años Es muy buena mujer y nos quiere á todos mucho A ésta creo que la tomó en los brazos de seis meses- ¿No sale usted con cierta envidia de ese cuchitril, Luisa? ¡Yo! ¿Por qué? ¡Respira tanta paz y tanto cariño! Total, vea usted Media docena de sillas de Vitoria, una cómoda con dos santirulucos, y varios acericos de abalorio encima; pero todo tan limpio, tan cuidadito, tan simpático Y ella ¡Qué colorada, qué fresca, qué rozagante! Sin una arruga en el rostro ni en el corazón... i Vaya una cara de manzana la de los chicos! Pues al marido me lo supongo igual Fuerte, lleno de salud ¿No piensa usted como yo, Luisa, que no hay pobreza donde hay amor? El pedazo de pan de la honradez es siempre feliz- -Tiene usted razón, Alfredo, y muchas veces se me ha ocurrido lo mismo al salir de aquí ¡Qué error tan grande es buscar la dicha en la riqueza! ¡Ya sabía yo que tenía usted un corazón hermosísimo! Por supuesto, basta con mirarle á usted á los ojos- ¡Jesús! ¡Qué buen humor el suyo! Es usted la galantería en persona- -No bromeo, no Hablo con sinceridad ¡Va usted fatigada! ¿Y usted no se atreve? -Yo después Echaré un trago en su cacharro Con eso me enteraré de todos sus secretos... ¡Pobre de mí! Por supuesto que si espera usted averiguar grandes cosas, vaya un chasco- ¿Usted no se moja los labios, doña Pura? ¡Bueno! i Muy rica! Ahora me parece que debemos incorporarnos á nuestros amigos- ¡Nos estarán echando una fama! -Sí Si ¡Ya es muy tarde! III- ¿Conque te casas con Alfredo? -Sí, hija, sí ¡Estoy enamoradísima de él! Dentro de un mes seré la señora de Lavín Ahora te enseñaré la canastilla que tengo casi concluida- ¿Ves cómo he acertado? ¡Acuérdate que te lo predije! El agua de la fuente de San Isidro cura la fiebre á los que la llevan, pero las muchachas que beben sin tenerla, se vuelven á su casa con calentura! ALFONSO P É R E Z N I E V A