Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
No duden ustedes de la ley de la herencia. He conocido á una señorita huérfana de nacimiento, que en oyendo la Marcha fúnebre de Cachupín, se golpeaba como las codornices en la Jaula. Su papá habla sido pajarero. wS. Dos cosas que no hallarás: Un alacrán sin YeneDO, Y un necio que juzgue bueno Lo que escriben los demás. No ambiciones grandezas, fausto, ni mido, Que no somos dichosos por los honores; Para serlo nos basta- -ténlo entendido- -Lo que le basta al ave: tener un nido Donde ocultar al mundo nuestros amores. jQué hablan las golondrinas Junto al viejo techado, Al 01 r el crujido de las hojas Que secas y amarillas caen del árbol? Vuelan mirando á un punto Y tornan revolando, Y dicen que se van y les da pena ejar su nido allí tan solitario. DESPUÉS DE LACOREIDA. -Alejandro Ferrant. -I Vaya tin entierro, chavó: iSi da grima de mirarlo! ijna caja de á diez reales, Un coehe con dos caballos, Y por acompañamiento TJn sivuí i medio borracho! -Mita, Liendre, no murmures. Que eso no es de buen cristiano. I Quién sabe, cuando te entierren, Si tendrás tú que ir andando! iLj. t T- tfC i L- Los hombres quedan siempre en ridiculo cuando plagian las obras de Dios. -El terremoto de la naturaleza es grandioso; el de la dinamita, mezquino á pesar de sus horrores. Un año el BLANCO T NEOEO ya cumplió. ¡Ojalá cuente tantos como yo! rL L i CAMINO DE LA ALPTJJAílIli. -Bajo relieve de Antonio SnsUlo.