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266 BLANCO Y N E G R O Esto no es un defecto, ni mucho monos; revela, por el contrario, un gran mérito, y prueba que el hombre y el actor tienen sello especial y estilo propio. Xingun escritor podría llegar al éxito aun conociendo las condiciones de un mal actor, y escribiendo dentro de aquellas condiciones, ni Cánovas, por ejemplo, podría representar el papel de Cánovas, á satisíacción del publico, en el escenario de un teatro. Quiere esto decir que Rubio es un excelente actor cómico, que sobresale por modo especialísimo en aquellos papeles que encajan en su temperamento, con menor esfuerzo que el que ha de emplear en los de índole distinta. Hasta hace poco se ha creído que era pequeño el circulo artístico en que Bubio podía moverse y desenvolver y desarrollar sus facultades. Creíase que sólo podía eprésentar con aplauso los papeles de galán joven cómico de ciertas condiciones; esto ea, los tímidos, los apocado; ese género traniiuihi, por decirlo asi, rayano en muchos casos de la simplicidad. Justaban equivocados los que tal creían. Dentro de la ¡jeiiialidad arttstica donde se desenvuelven sus facultades, sirve para muchas cosas. Los papeles de característico, por ejemplo, los interpreta á, maravilla; pero han de ser característicos especiales, escritos ad hite para Pepito Kubio, sin perder nunca de vista aquellas apacibles ujudiciones de su temperamento. Esos viejos bouachoneí, débiles, dulces y tranquilos, vienen al carácter de Jtiubio como anillo al dedo, y hacen siempre la delicia del pilblico cuando él los interpreta. Dúo de esos papeles es el oaiacterjStico de la bonita comedia io Langostinos, representada en Lara durante muchas noches. Un Vi ijums de Ultramar hace un tipo de americano calmoso (tipo que reproducimos en la página anterior) deUciosamente. iN o cabe más verdad ni mayor naturalidad. El rápido encumbramiento de Pepito Rubio ocasiouó protestas y rebeldías en algunos espíritus batalladoies. Rebeldías y protestas injustificadas á todas luces. Su piimera campaña en el teatro Lara fué la base de su reputación. IJegó á dicho teatro como un actor de fila, y salió de allí coutando ya coa la cariñosa simpatía del público. Kn aquella campaña probó dos cosas. La fuerza de voluntad de que hablo antes para plegarte á las circunstancias, y un extraordinario amor al trabajo y al estudio. De papelitos cortos que no teman ninguna importancia, hacia verdaderas creaciones. Estudiaba, mejor dicho, escudriñaba el papel, creando efectos donde no los había; y unas veces por el modo de decirlos, y otras por la manera de carac. terizarlos, lo cierto es que se tiacia notar en papeles insignificantes. Ricardo Zamacois y Antonio Kiquelme, cansados de trabajar y ahitos de gloria, ayudaron mucho, con su apatía, á Pepe Kubio en su carrera. CuantOi papeles rechazaban aquellos actores, que no eran pocos, los acogía Pepito con fruición, representándolos con esmero y con cariño. Ksto le atrajo, naturalmente, la simpatía de muchos autores, que ya escribieron expresamente para él, y allí se formó, como queda dicho, la base de la reputación de este actoragradabilísimo. iSu vuelta al teatro Lara, después de una ausencia de dos años, fué, puede decirse, la consolidación de su poder. Ahí está como el pez en el agua. -Querido del público, estimado de la empresa, amigo de los autores y en buenas relaciones con sus compañeros. Antes de contratarse podrá tener exigencias más ó menos justas, y dar ó no dar que hacer; pero una vez contratado, está por completo á disposición de la empresa y de los autores, y aparece para toda la ttmporada aquel carácter dulce, tranquilo, apacible... é igual siempre. Nunca reoha a un papel, y jamás llega tarde al ensayo. Parece que actúa sistemáticamente de buena persona, y que ha estudiado con cariño el papel de hcmbie complaciente. Por eso hay quien cree que esa bondad no es natural y sí estudiada. Y ¿qué importa- -suponiendo que tengan razón los que tal dicen? ¿Resulta simpática y agradable la conducta de Pepe Rubio? Pues basta con eso. Sobre que yo creo en los sentimientos innatos, pienso asimismo que no es lícito penetrar en el sagrado de las intenciones, nt hay derecho á juzgar de los hechos ostensibles más que como ellos se presentan á nuestra vista. ¿Que es hombre de cierto cuidado jPuede I ¿Que sabe más gramatieajjarda y más mundología que el que las inventó? Kn eso no cabe la menor duda. Por virtud de un hecho reciente, ha quedado Pepito Rubio reducido á la miiad. Véase, si no, lo que dice Ensebio Blasco en su comedia. ionita y barata: To alguna vez lie jugado, Y sé que un (iuro casado Siempre ba sido luedío duro. p CÓÉCHOLIS,