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LOS ACTORES ESPAÑOLES JOSÉ RUBIO Si, como dijo el poeta, En los negocios de Estado t buena íonn es el todo, bien puede asegurarse que Pepito no ha tratado más que negocios de Estado en toda su vida. No conozco hombre de mejores formas- -en el sentido honesto de la palabra- -ni carácter más igual. Es un lago sereno cuyas tranquilas aguas ni siquiera se rizan al blando soplo de adrecillo sutil. Quizá por aquello que dijo Aj ala: Que el rio cuanto más hondo Aparece más bereno, figúraseme que el lago á que me refiero acaso debe la tranquilidad de la superficie á su extraordinaria profundidad... y vaya usted, á saber lo que habrá en el fondo del carácter digo del lago. Creo que esos caracteres iguales, uniformes, de una pieza, por decirlo asi, no son espontáneos ni naturales, sino, por el contrarioj V producto del cálculo, del artificio, del talento y muy singularmente de una extraordinaria fuerza de voluntad. La fuerza de voluntad se desarrolla en las luchas de la vida y en las contrariedades que esa lucha ocasiona. Sobre todo, en la lucha. i por la existencia. Para llegar al conocimiento perfecto de las propias facultades, equilibrarlas y combinarlas armónicamente al objeto deformar (por modos arti fioiososj un carácter dulce, apacible, inalterable en esos dos términos, y, por consecuencia, agradable en toda ocasión y momento, requiérese, además de las dotes intelectuales que anotadas quedan- -y como primera materia, por decirlo asi- -un temperamento apropiado á tales fines. Y aquí viene, como traida de la mano, la explicación del temperamento artístico de Pepe Eubio. Nunca ha podido decirse con más razón aquello d e E l estilo es el hombre. Los papeles tranquilos y apacibles, encajan prodigiosamente en el temperamento artístico de Eubio. A la aplicación que han dado algunos autores á esas facultades, debe gran parte de su reputación. Recuerdo que uno de los primeros papeles en que se ha distinguido, fué el J) Pepito del Adiós, Madrid. Bamos Carrión y Vital Aza adivinaron las condiciones del actor (quizá por las del hombre) y le hicieron (valga la frase) un traje á la medida. Eubio encantó en aquel papel por la verdad y la naturalidad con que lo representó. Tan natural y tan verdadero tenía que resultar aquel personaje, cuanto que el D. Pepito no era otra cosa que Pepito Eubio. Derivaciones de aquel D. Pepito han sido luego los papeles que en IM, mvjer del sereno y en La criatura, respectivamente, ha escrito Eamos Carrión para el actor mencionado. Muchos otros papeles de la misma Índole ha representado Eubio conj gran aplauso. Los autores podrán bautizar esos personajes con los nombres que quieran; pero papeles como los que quedan apuntados y todos los que se les parezcan, no tienen más que un nombre, que puede multiplicarse hasta el Infinito. E n términos más claros. E n esos papeles, Pepito hace de Eubio ó Eubio hace de Pepito, u M jníaete cómico Viajeros de Uttramar