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EL S U P L I C I O DE T Á N T A L O por Filibert i io ultfkii áfii o I Hacia la mitad del mes de Julio tuve el gusto de recibir la siguiente carta: MlNATlLLÁN (México) Junio 9, 1891. yiSr. D. Antonio de Valbuena. -Madrid. iMuy señor nuestro: Acabamos de leer su último libro Ripios vulgares) oportuno y chispeante como todo lo suyo faror que uxtede me hacen, mnchas graeian y íu lectura nos ha sugerido la idea- -poco patriótica a aso (no lo crean vntedes) pero de gran utilidad para las bellas letras- -de remitir á V. algunos versos de l is poetas mejcauos más conocidos, á fin de que, si á bien lo tiene sea V. muy servido de tundirles la pavana, á T ef si asi nos dejan vivir en paz, Esperamos, pues, señor de Valbuena. aue si alguna vez se dedica V. á escribir sobre Mipios ultramarinos, no deje siu su jabonadura á los aztecas, recomendándole muy especialmente á Gómez Vergara. Puga y Acal, Montes de Oca y Luchiohi, que están para un rifirrafe que no hay más que pedir. Acepte, pues, el envío que hoy le hacemos, y no deje de utilizarle oportunamente. De V. afectísimos seguros servidores. (Siguen tres firmas. A esta carta acompañaba efectivamente, en lecortes de periódicos y hojas de libros, una abundante colección de malos versos. La tentación, como ustedes ven, era irresistible, y he caído en ella. Ahí van, pues, los Ripios uUramariwis. sin permiso del Buque Joi, que no es duque, úi crítico, ni nada, más que un pobre diablo que escribajea en Méjico y dice tonterías sin gracia. Lo primero que encuentro en la cole Íón de recorte recibida de Minatillán, es una poesía y eso que, en rigor, poesía no es; pero, en fin, de alguna manera había que llamarla... una ía titulada Las golondrinas. ¡Pobres golondrinas I Desde que D. Antonio Cánovas trató tan malamente á una de ellas en aquella trucidacián (más bien que traducción) que hizo de la hermosa poesía de Tomás Grossi, todos los malos poetas se atreven con las golondrinas. El de ahora se llama D. Manuel Puga y Acal, uno de los especialmente recomendados en la carta. Y por cierto que este D. Manuel es joven, cualidad que no conf ería yo si mis amables é ilustrados comunicantes no la hubieran puesto por nota marginal en los versos. No sucede lo mismo con otia cualidad, con la de mal poeta, que aun cuando mis comunicantes se la callaran, la hubiera yo conocido en seguida. En cuanto hubiera empezado á leer los versos. Que dicen: Acércase el iDvierno; Las selvas silertciosas Sus kojas abanikmün ii pA; i,l) jVen ustedes? Esto ya no va bueno. Porque silenciosas, además de ser ripio y consonante de unas mariposas que vienen más abajo, es asonante de abandiman. Y es grave defecto que sean asonantes dos versos seguidos en una octavilla. De modo que al primer tapón zurrapas poéticas. Vamos adelante. -Acércase el invierno; La t ftelvas silenciosas Sus hojas abandonan Al rájñdo Aqailóa.