Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
BLANCO luce los domingos en la Fuente de la Teja por espacio de otros dos años, hasta que, reducido á trozos informes y destinado á sacar brillo á los boliches de la cama, se le jubila con el haber que por clasificación le corresponde. El mismo D. Marcelino se ha dedicado á buscar por esas tiendas de Dios los géneros más baratos. Hace ocho días tomó nota en la calle de las Tabernillas de unas bacaladas económicas que parecían chalecos de gamuza desahuciados. En otra tienda se enamoró de unas bujías suma mente baratas, de pábilo incombustible y tufo norteamericano; pero no pudiendo conseguir que ardieran, se las fué comiendo con pan por las tardes. En la calle de Atocha compró un azúcar molida baratísima; pero en cuanto la niña la probó con el caté, le salieron dos diviesos en la nuca y se le murió un tío canónigo. Si alguna vez come calamares D. Marcelino, porque se los trae de la Mancha un hermano suyo, que es famoso cazador, no crean ustedes que se come también la tinta que los rodea, sino que la conserva para teñirse el pelo. ¡Así huele á marisco el condenado! Si algún día manda poner merluza frita para cenar, ya se sabe que el almuerzo del día siguiente consiste en raspas con arroz, ó en tortilla á las finas raspas. Sólo añadiré, como dato notable, que el año pasado quiso tirar la casa por la ventana el día de su santo, y almorzó albondiguillas. Pero le sobraron tres y las guardó en una cómoda para solemnizar su día en el presente año. Inútil es decir que á la hija de don Marcelino no le han parecido tres albondiguillas, sino tres pelotas de Modesto Sainz, de Pamplona. Y NEGRO 261 En fin; si hubiera de referir á ustedes todas las extravagancias del señor de Eechupete, y todos los sufrimientos de aquella mártir económica, no acabaría nunca. Ceso, pues, en mi tarea, no sin rendir un tributo de admiración á la joven alcarreña que sirve á Rechupete. Cobra treinta reales al mes, eso si; pero en cambio sus ocupaciones se reducen solamente á guisar, planchar, zurcir, desesterar, extender el padrón, peinar á la señorita, afeitar al señor y contarle cuentos al gato. Conocido todo esto, ¡cualquiera dice que D. Marcelino tiene, sobre su sueldo de veinte mil reales, tres casas en Madrid y dos dehesas con vistas al Campo en la Rioja! ¡Pobrecillo! JUAN P É R E Z ZÚÑIGA. QUISICOSAS DE ACTUALIDAD PREPARATIVOS. RECURSOS E X T R A O R D I K A R I O S EK LA PLAZA MAÍOR. -Juan, ¿tiene usté alguna blusa Que no le sirva? -Si. -Pues Para el primero de Mayo Va usté á prestármela. -Bien. -Antón me presta su gorra Sus alpargatas Ginés... -Y dígame ustez la cara ¿Quién va á presársela á ustezf ¿T qué liay de presupuestos? -Pues nada, amigo D. Rufo; Que aunque los ministros buscan Ingretros, no hallan ninguno. Solo un impuesto lian creado. ¿Sol e qué? -Sobre el abuso. De la nariz. -iCaraoolesI Voy á comprarme iin serruclio. ¿Qué haces, Pachu, dando vueltas Por la Plaza? ¿Qué he de hacer? Buscar mi nombre en las listas Eleuteriales. -Y qué, ¿No lo encuentras? -iQuiál Miranda J. levn íos d as ú tres, Y 00 em- iientrn un solu Pacha En. toda U rtidondez.