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3- ¡t. i f BOCETO. Ya llegó, nifia, el buen tiempo, Ya acabó Semana Santa, Y el Gloría in excehi Deo Canta alegre la campana. De las cocinas destierran Abadejos y espinacas, Y humean en las hornillas Los corderinos de Pascua. L a primavera sonríe, Y en balcones y ventanas Lilas, rosas y claveles Dan al aire sus fragancias. Ya llegan las procesiones Que á los muchachos encantan, Con sus músicas, sus himnos. Sus ramos y su algazara; Aleluyas por ¡os aires, Colgaduras en las casas, Vida y salud en los cuerpos, Paz y alegría en las almas. Ya me parecen las niñas Más frescas y más lozanas, Y la vida más hermosa Y más alegre mi patria. Cíñete las castañuelas; Descuelga aquella guitarra; Ven á mi lado, morena, Ponte la mantilla blanca, ¡Y venga cuajada y baile. Que pasa Dios por mi casa circular contra el juego, y otra poniendo ruleta nueva. Me parece muy bien. J 3 n el Eeal decreto que pone eso en orden, se dispone que los premios se paguen en oro. ¡Vamos! Como si fuera paga de ministro. ¡Ahora sí que se nos abre el apetito! Porque la moneda escasea, capital j Dios lo d é! gobierno ¡como si n o! y autoridad ¡ni miaja! En cuanto terminó el estreno en la Zarzuela del drama sacro- lírico, ofreció la Empresa un suculento lunch á los periodistas. Y... en efecto, ¡no ha habido quien se atreva á meter mano á la obra! i No se me olvidará para cuando yo esoriha un drama! Primero haré el menú. Ya comenzaron En el Congreso Las discusiones De presupuestos. Los diputados Están contentos, Porque así pueden Irse á paseo. Ya que esas cosas No van con ellos. ¡Claro! ¿A qué viene Perder el tiempo. Si al fin y al postre Pagar habernos? Conque terminen pronto con eso Y que nos digan Cuánto debemos. También se dispone que los billetes se dividan en centesimos, en vez de dividirse en décimos como ahora están. Supongo que ahora no tendrán excusa para no jugar los que dicen que un décimo cuesta el jornal de una semana. En cambio los pordioseros nos asediarán más. ¡Caballero, cinco centimitos por Dios! ¡Es lo que me falta para comprar un billete! En el teatro de Novedades han presentado dos autores un saínete titulado Los anarquistas. Ya decía yo que eso acabaría por ir al teatro. Me presumo quiénes son Los autores de esa pieza: De la música, Muñoz, Y de los versos, Morera. Entre tanto disgusto. Hay algo que consuela: Saber que no abandonan Lo de la carabela. Ahora se halla el asunto Sometido al Congreso, Y varios diputados Entenderán en eso. Ya creo que han tenido Algunas conferencias. ¡Dios haga que no surjan En ello disidencias! Porque á todo renuncio. De nada necesito, Con tal de que construyan Cuanto antes el barquito. ¿Conque nuestra policía Es mejor que la francesa? ¡Caramba! No lo sabía. ¡Que me acuerdo todavía De la calle de la Fresa! o o ¿Conque reforman la Lotería nacional? ¡Ay, cuánto me alegro! Es decir que han venido casi juntas una El hermano anarquista Delboche ha explicado al Director de la cárcel cuál es el bello ideal del anarquismo. Que no haya fronteras, ni gobierno, ni autoridad, ni Estado, ni familia; ni religión, ni moneda, ni capital. ¡Carape! ¿Saben ustedes que insensiblemente vamos dando gusto á esos chicos? Si sales á la calle, Ve con cuidado. Que tras de cada puerta Hay un petardo. ¡Mucho ojo, niña! ¡Si vuelas, que no sea Con dinamita! ANDBás COBZÜBLO.