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BLANCO Y NEGRO 229 frente, 1 potaje, sin el que no se comprende la llegada de la primavera médica. Él potaje de la Cuaresma en nada se parece á los que figuran constantemente en los menus de las comidas elegantes, con los nombres de potage Conde, Broussais, Ségqlas, Lamartin y demás qué ostentan, en número de 500, la lista que formó Caréme sobre los diferentes modos que sabía para componerlos. Estos son la preparación necesaria al estómago que ha de recibir las inverosímiles salsas de los indescifrables platos que inventan los Vatel de las casas modernas y de los restauranis en boga. Aquél no sirve de preparación para nada, constituye el opíparo banquete á que se condenan las señoras devotas en los días de Cuaresma, y condenan á cuantos en su mesa toman asiento. Aquéllos parecen despedir aromas de nardos y claveles que empañan tibiamente los dorados mecheros de la luz, la cristalería irisada y los fruteros dé plata donde se apiñan los melocotones de vellosa epidermis, ylps dulces en cunitas de pa, pel rizado; el potaje del día tiene el color de las velas que usan los hermanos de la Paz y Caridad, cumple perfectamente los deseos que respecto al martirio de la carne pregonan desde el pulpito, en sermones lúgubres, los ministros de nuestra religión, pafeca aderezado con oraciones, y los garbanzos que flotan sobre agua cristalina, obscurecida, cómo la del mar por las algas, por las acelgas y las espinacas, no tienen menos dureza que las cuentas del rosario de vieja gruñona, que busca en los dieces que vá pasando consuelos de amor que sólo se logran á los diez y ocho años. El potaje de la Cuaresma tiene más que de comida nutritiva, de abstinencia irremediable. Cuando, excitado todavía el paladar por las viandas qué; figuraron en las cenas de Carna; val, sufre la bruséa transición al potaje, es cuando se coinprenden y disculpan los motines que los presos arman á menudo negándose á comer el rancho, primo hermano del potaje cuaresmal. ¿Qué sería de nosotros condenados á potaje perpetuo? ¿Qué castigo podría, no ya sobrepujar, sino igualarle? Cuando en un hiperbólico arranque de pasión dijo no sé quién, eccontigo pan ycebolla sin duda creyó excesivo pintar la grandeza de su amor, obligándose al pan y al potaje. ¡Esa sí qué. sería prueba de cariño! ¡Eso sí que constituiría sacrificio! 2: El potaje es el recurso del pobre que no gana, subido á un andamio ó aserrandci; madera, lo que cuesta un pedazo de carne, ó del cursi que gasta en trapos, cintas y perifollos, lo que debiera emplear en alimento nutritivo que devolviera á la sangre los glóbulos rojos, cuya falta pregona la amaíjllez de su semblante. ¡Para esos todo el año es Cuaresma! Compadezcámosles; esperemos resignados los días en que los perfumes de las fresas y el sol ardoroso, y las campanas repicando á gloria, señalen el día de la Resurrección, y pidamos; con Calínez, una Cuaresnia cortita. C. 0 8 S 0 R I 0 Y G A L L A R D O QUISICOSAS DE ACTUALIDAD LA AFICIÓN AMENAZA FIN DE SIECLE CATALANISMO PURO ¡Don Juanl ¿Estando cesante Va Dsté á abonarüe á los toros? -Si, aefior, -Pues Tamos juntos. -Perdone nsted, D. Ambrosio; Pero antes voy, puesto que Lo tengo empeñado to o, A ver si empeño este cbico Para pagar el abono. -Si no te callas pronto, G- randisimo bribón, Voy á llamar... ¿Al coco? -No tal. li A Bavacbol II ¿Qué quieren en Cataluña, Señor de Poblet? -pues itiAea loa destinos del Estado Tan solo á los naturales Del pais. -En ese caso Como el tal sistema cuaje, Los destinos en Castilla Deberáii desempeñarse Por castellanos. ¡Redeu! Ko, señor! Per catalanes!