Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
214 BLANCO Y NEGRO -jToma! ¡Ábrela! ¿Quién? -repliqué. ¿Yo? ¡Un demonio abriré! -Pues, ¿quién la ha de abrir? -Que la lleven al Laboratorio del Ayuntamiento y que la abran allí. -Pero ¿quieres tú que la abran los concejales? ¿Crees que están para eso? ¡Para algo han de estar! Que abran las latas de los vecinos. ¡Hombre! Ellos dan las latas, pero ¿abrirlas? ¡Nadal ¡Que yo no la abro! ¿No has leído en la prensa que ahora rellenan latas de esas con dinamita. ¿Quién sabe lo que puede contener una lata cerrada? -Pero si la enviamos á examinar es posible que la devuelvan vacía, diciendo: ¡No tengan ustedes cuidado! ¡Hemos comido lo que tenia dentro, y eran sardinas muy ricas; ahí va la lata vacía para que ustedes se tranquilicen! -En fin, que no abro la lata. V no le vale á uno dejar de leer periódicos, porque los que los leen le vienen á uno con el cuento, y le saludan con las siguientes palabras: -Están ustedes aquí tranquilos, y quién sabe si dentro de pocos segundos... ¡pim, pam, pum I- ¡Hombre, ¡por Dios! que me asusta usted! Se va el visitante, fuma usted, un cigarro hecho iid hoe, aunque con recelo, toma una tacita de agua con azahar, y cuando empieza uno á reponerse otra visita. A los pocos minutos se conduce la conversación al asunto del día. Vivimos sobre un volcán. -Dios nos asista. -En París han hecho volar una casa. ¡Horror! -En Valencia ha estallado un petardo. ¡Animas benditas! ¡En Barcelona, otro! ¡Jesús! -Es decir, ¡en Barcelona dos! ¡Pues dos veces Jesús! -En Amberes, otro. ¡Otra vez Jesús! Pero se ha buscado con insistencia d 3 dónde procederían ¡Vamos! ¡Que el mejor día volamos todos! las granadas. ¡Ayl ¡Yo no quiero volar! Y luego se ha observado que eran las que servían de- -Pues, ¡mucho ojo! adorno en la puerta de las oficinas del Cuerpo de Artillería. ¿Y qué hacen las autoridades? -preguntarán ustedes. ¡Bien! Por esta vez ha resultado cómico el suceso; pero Pues las autoridades hacen lo que pueden. no nos entreguemos á la confianza ni al abandono. Por lo pronto prenden gente, y como no saben á quién Desconfiemos de todo y examinémoslo todo. prenden, se dedican á, prender extranjeros, obedeciendo á Y si no, véase lo ocurrido en Barcelona: este razonamiento: En una casa del paseo de Gracia ha estallado un petardo ¿Qué pueden hacer los extranjeros fuera de su patria? formidablt. (Ahora son todos formidables. ¡Conspirar! ¡Traer y llevar dinamita! Pues ¡á la cárcel! El petardo consistía en un enorme cuerno relleno de Así es que en Barcelona han preso á unos itahanos, en pólvora. Italia á unos ingleses, en Inglaterra á varios franceses, en Todo el que tenga cuernos, que vea lo que tiene. Francia á un puñado de españoles y así sucesivaY el que no los tenga, que desconfíe del que sepa que los mente. tiene. ¡Vamos! Que echan el guante á todo el que no se le enUn poco pesada se hace la vida de esta manera; pero tiende lo que habla, porque hoy por hoy no hay nada más ¡qué remedio! ¡paciencia! peligroso que un hombre que no habla como hablamos los La pólvora, la dinamita, la melenita, la panclastita, la demás. nitroglicerina y todos los demás ilustres miembros de la faTambién se dedica la pohoía á buscar objetos explosivos. milia de los explosivos, caben en cualquier parte. E n París han cogido unas latas rellenas de una cosa neMi portera dice que con una bolita del tamaño de un gargra. Las han llevado al Laboratorio y han visto que el conbanzo se puede hacer volar Madrid. tenido de las latas era carbón menudo, ó, si se quiere, -i Volar es! -digo yo. cisco. Tomen ustedes, en fin, las precauciones que toma un ¿Lo ve usted? -han dicho algunos. ¿Ve usted como me amigo mío: han dicho que va á haber cisco? Cuando quiere fumar, envía al estanco á su criado por un cia; arro puro. En Pamplona han cogido los agentes unas bombas depositadas en el portal de una casa. Luego le obliga á que lo encienda. Las han examinado con cuidado, y han visto que dentro Y á que se le fume. de ellas no había nada. Y él se contenta con ver al otro f umársele. ¡Esto lo hacen los anarquistas para despistar! Pero se acuesta tranquilo. MANUEL M A T O S E S