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LOS FUNERALES DEL TlO Cuatro años ¡cuatro! ¡Esto es insoportable! Y Matilde tan hermosa, tan apasionada Vayan al diablo las consideraciones Esto es una frase; porque si las envío al diablo, ¿quién considera en el mundo á un pobre diablo como yo? Vamos á ver, ¿debo o no debo á mi tío? Es decir, como deber, debo á todo el que ha tenido la debilidad de prestarme pero todos esperan más pacientemente que yo la herencia de mi tic. ¡Y qué bien se conserva! ¡Ya se ve, con una vida tan pacífica tan patriarcal! Era el hermano mayor, y mi padre el más joven. El se hizo comerciante; mi padre, militar; él, avaro y solterón; mi padre se casó con una señorita pobre, y ambos murieron en la miseria. Entonces el tío me recogió, me educó, hizo de mí su ídolo pero yo nunca le perdoné que hiciera extensivo á mi madre el horror que le inspiraban las mujeres y que me quiere transmitir á mí pero está fresco ¡Si conocieraá Matilde, puede que no lo estuviera, á pesar de sus setenta eneros! si, eneros; mi tío no debe haber tenido nunca julios. Su único Julio soy yo. Vaya, ya estoy vestido; voy á llevarle á Matilde el que le compré ay r; hoy es su día; quisiera regalarle los solitarios que vi en casa de Mellerio; pero cuestan mil duros, y mi tío me dio sólo dos mil pesetas para que pasase en Madrid un mes, presumiendo que, como es Cuaresma, como de vigilia y no voy más que á los sermones. Y me amenazó con venir á buscarme si estaba un día más de los treinta, y ya han pasado cuarenta! y aun no sé cuándo podré irme, porque esas cuentas siempre están equivocadas ¡Qué felicidad si mi tío ¡Egoistón! Me hizo abogado, por hacerme algo que no le impidiera tenerme á su lado en aquel poblachón tan triste Ocaña ¡Oh ¡caña! de mis pecados! le llamo yo y cuando me permite viajar, me obliga á ir como un doctrino acompañado de Mateo Valiente estúpido está el estantigua de Mateo! en cuatro años no ha sospechado que Matilde y yo ¡Calla, ya está haciendo la limpieza! Buenos días, Mateo, ¡qué cara tan descompuesta! ¿Qué? ¿Qué dice ese periódico? So es posible! lííos hubieran escrito ó telegrafiado ¿Que ha ocurrido un choque y que mi tío venia en el tren? ¿Que es uno de los muertos? Ven, Mateo, déjame que te abrace Sí, la pena y la alegría ¡Matilde! Corro, corro á darle la noticia espérame un momento i Aquí la tienes, Mateo! Tú que tanto me quieres, comprendes mi felicidad ¡Imbécil! ¿Te permites la menor sospecha de este ángel? Sella tu labio si no quieres ser víctima de mi justo enojo Matilde es mi esposa hace cuatro años, es madre de mi hermosa hija, y ahora esperamos otro por eso me detenía... y esa será mi única y eterna pena que mi detención ha costado la vida á mi pobre tío ¡De cuántos goces se ha privado por su aversión al matrimonio! Si él hubiera autorizado el nuestro, Matilde mía, cuan feliz habría sido cuidado por ti, acariciado por nuestra Angelina! Vamos á buscarla, amor mío, y á enseñarla á respetar el sacrificio que nos hemos impuesto durante cuatro años, por no privarla de una fortuna de veinte millones Por supuesto, esposa mía, en eso, como en todo, se hará tu voluntad; honraremos eternamente su memoria, ¡pobre tío! pero no prohibiremos á nuestros hijos que se casen. ALDHAEA.