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194 BLANCO Y NEGRO En el número del periódico parisiense Le Thermnirie. trc flu. Totvr, coríespondiente al dia 1. de JSnero de 1793, publicó su Director, el Diputado Dulaure, sabio arqueólogo é historiador, un articulo titulado Fisonomía de la Convención Nacional en el que, refiriéndose á la Bala de sesiones, decía: La disposición de esta Sala es muy defectuosa. Es un largo y estrecho paralelógramo, limitado por una gradilla de seis filas de escaños, y de nueve en sus dos extremos. La sala está dividida en dos partes iguales por la tribuna, la barra, la mesa del Presidente y las de los Secretarios. Los patriotas de la Asamblea Constituyente y Legislativa sentábanse á la izquierda de la presidencia en el extremo correspondiente á este lado se encuentra la Montaña. Este lado se llamaba y seljamato izquierda, aun cuando se ha convertido en derecha por haber pasado la presidencia al frente del sitio en que antes estaba. El lado derecho, que ocupaban los aristócratas y que hoj es el izquierdo por la razón indicada, también tiene en su extremo una nmontañau que se eleva como la de enílrente, pero que no lleva aquel nombre. Cuando la Convención celebró sus primeras sesiones, ninguno de sus miembros quería sentarse en este lado; pero como el espacio del opuesto era insuficiente para todos, algunos se vieron obligados á pasar á aquél. Pronto cesó por H C O N V i i O I 1 PRINCIP Oí, DE 1 i) -COPIA D F ÜN 4. F TAMPA DP LA E P 0 C 4 completo la repugnancia que el sitio les inspiraba, y los diputados se colocaron indistintamente en un lado ó en otro. Este orden de cosas cambió cuando Hobespierre fué denunciado como aspirante á la dictadura; cuando Marat fué igaalmente denunciado por suponerle idéntica aspiración, y por creerle excitador del pueblo contra la Convención; cuando se habló de la fuerza departamental cuando aún más claramente se habló de rolandistas y de i. ri heiipierrotsn. Cada cual entonces, segán su opinión ó su capricho, fué á sentarse en el lado donde aquel capricho ó aquella opinión eran más favorecidos ó menos contrariados, porque nunca se está muy á gasto junto á los que no participan de nuestras ideas ó están en desacuerdo con nuestra manera de pensar. Insensiblemente todos los partidarios de Marat, todos los secaaces de Eobespierre, se colocaron en la Montaüa ó en sus inmediaciones. Los llamados brissontines afectos al periodista Brissot y los que no tienen partido. determinado, pero son poco amigos del ruido y del escándalo, fueron al otro lado; y algunos, sin inclinarse á unas ni á otras parciaüdades, quedaron en los sitios que tenían costumbre de ocupar. En aquella sala, donde estuvo la Convención hasta que se trasladó á las TuUerías en 10 de Mayo de aquel año; en aquella sala donde hubo tantos debates tumultuosos, donde se lanzaron tantas ideas estupendas y donde se topaaron tantos acuerdos terribles, brillaba con siniestro, pero vivísimo resplandor la desgarbada y poco simpática figura del más atrevido y fogoso de los oradores; del que provocaba mayores tempestades con su vocecita débil y opaca, del que excitaba tan fuertemente el odio y la indignación de sus contrarios, que le apodaban MI Tiran i. como el entusiasmo y la admiración de sus parciales, que le llamaban El ínebrriiptihle; de aquel hombre singularísimo, nunca comprendido con claridad, nunca juzgado sin pasión, en cuyo cora ón había extraña mezcla de crueldad y de filantropía, de afectación y de sinceridad, de cobardía y de valor, de probidad y de desenf reuo, de reügiosidad y de descreimiento, de timidez y de audacia; de aquel filántropo ardiente en 1789 y frío terrorista en 1794 de aquel obscuro abogadillo del Artois, cuyo poder llegó á ser extraordinario y temible, y cuyo nombre, que fué terror de Francia, es todavía pronunciado can espanta en todo el mundo: Maximiliann Hohexpierre. Aquella mezcla inexplicable de encontrados sentimientos que se reflejaban en las contradicciones de sus ideas y en los contrastes de sus hechos, era el f andamento de los e. Ktremados elogios de los unos y de las apasionadas diatribas de los otros. Condorcet decía: Ese Robespierre no tiene una idea en su cabcüa ni un sentimiento en su corazón y F. osseux, por el contrario, después de decir que en su cabeza anidaba el genio y en su corazón la modestia que velaba su mírito grandisim o le dirigía estos versos: Appci des malhereux, vengueur de Tinnoceuce, Tu vi pour ía vertu, poizr la douce amitié. liobesplerre, que en 1783 hablando de Luis XVI le llamaba principe que hacía las deUcias y la gloria de Francia, principe cuya cabeza era sagrada y queridísima y que posteriormente en 1789 le saludaba como futuro restaurador de la libertad en 179. S pedía que cortaran aquella querida y sagrada cabeza como una medida de salvación pública, como un acto de prudencia nacional. Yo formulo con sentimiento esta verdad terrible- -decía. -Luis debe perecer antes que cien mil ciudadanos virtuosos; debe morir para que la patria viva. Robespierre, que reconocía haber sido siempre, desde el colegio, bastante mal catolicón, en 179ii fué el defensor más celoso de los intereses del bajo clero, pidiendo aumento de sueldo para los sacerdotes ancianos, y en 179 B, indignado contra las farsas sacrilegas de los adoradores de la B wna Razón, hizo un brillantísimo discurso, declarando más vergonzosos y funestos que la superstición y el fanatismo religiosos, el fanatismo y la superstición del ateísmo y del desenfreno, agregando El ateísmo es aristocrático; la idea de un Ser Grande y Omnipotente que vele por la inocencia oprimida, y que castigue el crimen triunfante, es una idea democrática y popular. Eobespierre, que tantas y tantas victimas envió al cadalso, cuando al fin le cegó el vértigo de la dictadura y fué arrastrado á donde quizás nunca imaginó llegar, había sido uno de los mis decididos impugnadores de la pena de rauerte, que en Mayo de 1791 combatió con verdadera elocuencia en la Asamblea constituyente. Kobespierre en su juventud tuvo sus pujos de poeta, y escribió algunos versos, que al decir de sus biógrafos eran muy medianos, aunque resultaban bellísimos por su admirable manera de leerlos, con voz tan dulce y dehca la, que inspiró á uuo de sus contemporáneos el siguiente elogio: A. h redoublez d attention I J entends le voix de Robe- piérre Ce jeune emule d Amphion Attendrirait une panthére. Aquella voz capaz de enternecer á una pantera y que más tarde sirvió para convertir en panteras á muchos hombres; aquella voz que le proporcionó alguno (íe sus triunfos poéticos y que en la famo. sa jornada del 9 Tkeroi. idnr determinó su derrota y su perdición, aquella voz se dejó oir con acento terrible eo la sesión del 27 de Marz de 1793, pidiendo, después de un terrible discurso de Danton, que todos los parientes de Luis XVI fuesen obligados á salir inmediatamence del territorio francés; que María Aptonieta fuese llevada ante el Tribunal lievolucionario y juzgada como cómplice de su marido, guillotinado hacia dos meies, y que su hijo continuase detenido en el Temple hasta nueva orden. Esta proposición- -según un historiador de la época- -sorprendió á los mismos partidarios de Eobespierre. La Convención pasó á la orden del dia. El dia 10 de Abril Eobespierre presentó de nuevo su proposición, que fué igualmente aplazada, hasta que al fin la infortiinada madre fué separada de su hijo- -el 3 de Julio, llevada poco después ante el Tribunal Revolaciouario y guillotinada el 16 de Octubre. Como estas dos fechas y la del suplicio de I uis XVI- -21 de Enero- -corresponderán á días en que se ha de publicar BLA, Í CO Y NEGRO- -Deo et imhllco volentihus- -ya tendremos ocasión de ampliar con nuevos y curiosos datos la relación de aquellos tristísimos y memorables hechos. TELLO TELLEZ.