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La mayor parte de los obispos de España han dispensado á sus feligreses de la obligación de ayunar. ¡A y! -d i r á n muchos feligreses- ¡cuánto sentimos no poder complacer á su Eminencia! Porque ¡como nos coge sin medios para quebrantar el ayuno Pero, vamos, ya es algo saber que si uno ayuna, es porque quiere. O porque no puede querer otra cosa. No, no es desconfianza, ¡Dios me libre! ¡Pero como estamos en España, y todos nos conocernos, y somos amigos Sí bombo, se deja atrás al Cid, á Pelayo y á cuantos héro s se conocen. Vean ustedes cómo empieza el poeta Cánovas un soneto en elogio de Málaga: No aqui, señora, sn inexbausta fuente Da al mar el rey de ríos cristalino. o 0 Hay una oficina del orden civil donde figuran un centenar de empleados. De ese centenar sólo trabajan unos cuatro ó seis; el resto no tiene más trabajo que el de cobrar. ¿Saben ustedes qué oficina es esa? Pues la Presidencia del Consejo de Ministros. Así es que cuando el otro día gritaba el Sr, Cánovas: ¡Hay que hacer economías hasta con crueldad! daban ganas de decirle: ¡Caballero! ¡Si de donde sale el fuego es de casa de usted! La otra noche vi en Eslava Los Vecinos del segundo, y puedo decir á ustedes Que me he divertido mucho. Está escrito el juguetito Por un moreno y un rubio Que han probado varias veces Que tienen la sal del mundo. Pero, en fin, de mí palabra Que no se fíe ainguno. Esas cosas hay que verlas, Y no digo más ¡y punto! e En Málaga ha sido llevada á los tribunales una señora acusada de pródiga. Entre otros fundamentos de acusación, está el de que esa dama se ha gastado en pocos días diez mil reales en perfumes. ¿Diez mil reales en perfumes? ¡Jesús! ¿A qué olerá esa señora? Porque diez mil reales de olor ya es una peste! Como que n c he podido leer la noticia sin taparme las narices. ¿Lo quieren ustedes más claro? ¡Ni el agua! En el teatro del Príncipe Han estrenado La Herencirt, Drama en que brilla Luis Calvo Como un insigue poeta. Aunque como autor dramático No alcanza donde pudiera. La obra termina muriendo Tres sujetos en escena. Que para el tiempo que corre De suicidios, de epidemias. De bombas de dinamita, De crímenes y pendencias, Nos parece, francamente, Ganas de ahogarnos en penas. ¿Va usted al teatro? ¡Muertes! ¿Coge La Correspondencia? ¡Asesinatos aquí, Y degollinas por f uerat ¡Cuándo querrá Dios del cielo Que la tortilla se vuelva! o Muchas señoras sevillanas ¡Dios bendiga su hermosura! han elevado una exposición al Arzobispo comprometiéndose á no trabajar los domingos. ¡Ya, vamos, ya lo entiendo! En vez de trabajar ellas, harán que trabajen los criados. y si se condenan éstos ¡allá ellos! Las señoras ya hacen bastante con dar el ejemplo. Si los criados trabajan en domingo, ¡pocas ganas tendrán de ganar el cielo! Una duda: ¿Y el resto de los días de la semana, trabajan esas señoras? ¿En qué? ¡si no es una indiscreción! ANDRÉS C O R Z Ü E L O Se ha estrenado Thimador Parodia de Thermidor. Según he oído decir, La parodia hace reír. Mas con tanto parodiar, ¿Dónde vamos á parar? ¡Señores, por caridad, Más originalidad! Ha dejado de publicarse un periódico titulado El Hambre. ¡Qué lástima! ¡Nos quedamos sin órgano en la prensa, ahora que más lo necesitábamos! Aunque, bien mirado, habrán suprimido El Hambre por no mentar la soga donde no hay pan. Bueno que tengamos hambre, pero ¡que La suscrición nacional á favor de las victimas de las inundaciones asciende ya á más de cuatro millones de pesetas. ¡Vamos, hombre, me alegro! Pero, ¿han socorrido ustedes ya á las victimas? ¿ó qué se hace de ese dinero? H a habido quien ha tenido ánimos para escribir una semblanza del Sr. Cánovas, poniendo á este señor en las nubes como político, y como escritor, y como historiógrafo, y como p o e t a y como orador ¡Y eso que no han querido ahondar! El elogio está escrito en verso heroico. En efecto; el héroe que ha escrito ese