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BLANCO Y NEGRO 171 Esta religión proliibe la bigamia; aquí no está admitida más que xma mujer, que suele ser turca, por regla general. De lo que se resiente el país es de falta de variedad en los alimentos; no se conoce más que la tajada. Todas estas medidas están sabiamente dispuestas por su majestad el Vino, que cuando se ve desobedecido, se sube á la cabeza y domina la situación, condenando á curda preventiva al ciudadano que infrinje las leyes. La moda, como en todas partes, se impone, y l papalina se lleva con furor, especialmente los sábados, que son aquí días de precepto. Otra de las cosas más curiosas en este pueblo es la Biblioteca líacional. Cada autor extranjero tiene asignado uno del país. Así, por ejemplo pide usted una obra de Víctor Hugo; pues ya se sabe, el correspondiente es agaardiente fuerte; Voltaire, curagao; Lamartine, Lacrima Christi; Becquer, manzanilla; Pereda, sagardúa; Zola, agua podrida; Fardo Bazán, crema de vainilla; Paul de Kock, menta; CaruUa, infusión de agua de borrajas; Julio Verne, licor del Polo de Orive; Echegaray, ¡Puml, y asi sucesivamente. El ejército tiene una admirable organisíaeión, y en punto á baterías y ametrallad, oras, da ciento y raya al ejército moscovita. La población es sumamente aseada; todo el mundo pide limpias con mucba frecuencia Todo se cuenta por docenas, que es la unidad numérica en este pais. Los brindis eá án terminantemente prohibidos, porque se ha descubierto que son un pretexto para beber Champagne, y aquí no hay necesidad de fórmulas. Es decir, sí, hay una: Veni, vidi, hebi. LUIS GABALDÓX. EN V E L O C Í P E D O Montado en mi biciclo Voy hecho un pollo: Moviendo las patitas Me desarrollo. Sobre mis ruedas de acero Salgo á lucir mis contornos; Mi posición es correcta. Mi movimiento gracioso. Algo tendrá mi figura Cuando me estiro y encojo Porque me miran las chicas Y que les gusto supongo. Cada día que pasa, Gano en aplomo: Hé de ser el gallito Del velódromo. Nadando voy por el aire Y cabalgando en mí propio, Soy la silueta de un tílburi, Soy mi cochero y mi potro. Si pasa á escape un caballo Lanzando nubes de polvo, Siento agolparse la sangre A mis pies, y me desboco: Pataleo en el estribo, Ruedo tragando kilómetros, Y es la distancia mi esclava, Y el huracán mi consocio. No siempre en mi biciclo Voy como un loco. Que á mi novia la sigo Poquito á poco. Empecé cosiendo á máquina, Atropellé luego al prójimo, Y hoy puedo valsar con ruedas Y dar vueltas como un trompo; Llevar partes y recados, Conquistar y hacer el oso, Correr liebres en el campo, Y me atrevo á picar toros. Así por la Castellana Iba pensando un gomoso. Bailando sobre el estribo, Poniendoen blanco los ojos. BREMÓN.