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BLANCO Y NEGRO 151 ¡La Cuaresmal- ¡Ay, señora, y en qué hora tan buena viene usteJ por aqui! ¡Usted, que es tan cristiana y tan caritativa, puede volver á mi padre á la vida, puede sacarle de ese ataúd donde le metieron la noche del baile en que le mató una congestión! ¿Qué dices? ¡Señora! Puesto que hay todavía un epílogo de broma, el domingo de Piñata, deje usted existir el Carnaval la semana entera- -No sigas, no sigas, insensato No debiera de haberte oído ¿Crees tú que voy yo á dejar que entren de nuevo en las frentes que he santificado con la ceniza, los pensamientos lascivos de vuestras saturnales? Esos tiempos han concluido Vosotros habéis arrastrado á la humanidad por una pendiente de perdición, empujándola al abismo con vuestros torbellinos de locura, y yo he de levantarla ahora, redimiéndola con la penitencia y el ayuno. -Señora ¿Usted no ha ido á ningún baile? ¡Yo! ¡Tú deliras! Ignoras que soy el símbolo del ascetismo- ¡Pues por eso habla usted asi! ¡Acuérdese de cuando tenía los veinte años! El baile es un sueño de primavera del corazón Hay una época radiante de la juventud en que el alma vive enamorada de un vals- ¡Calla, calla! ¡Todavía te duran los efectos de la embriaguez! ¡Desdichado! En vez de flagelarte las carnes, y de cubrir tu cuerpo pecador con estameña, en lugar de martirizarte para lavar tus culpas, todavía pretendes perpetuar el escándalo, trayéndote esa botella de Champagne con objeto de no aburrirte en tu velatorio- -Es quizás la última de este año, señora Esa espuma blanca es el olvido y la alegría licor ¡Y si viera usted cómo suaviza las penas! ¡Créalo! No hay amargura que resista á un tragúete del inmortal ¡Basta de apologías! Tu petición es abominable, y la niego Si de mí dependiese, no se celebraría la fiesta postrera de las carnestolendas: la Piñata... Pero me la encuentro instituida y me resigno En lo que á mí concierne, no transijo E n mis días no se oirán los cascabeleos de arlequín, ni las carcajadas de Margot, vuestros dos héroes Enterrada la sardina, ha dado principio el reinado de la vigilia Desde los meses del crudo invierno en que se echó á la calle la primera estudiantina, lleváis divirtiéndoos y os parece poco aún E s claro ¡Nada tan cruento como volver la espalda á la seducción! ¡Tres días únicamente, señora! -Ni uno más III Yo no ando muy enterada de esas cosas mundanales, pero si no me equivoco, creo que el baile de Piñata es esta noche Lejos de mí el pecaminoso deseo de ir á verlo Sólo el pensarlo me mancha Mi austeridad rechaza de buen grado todos esos atractivos seductores que fascinan á los espíritus débiles Pero lo que sí probaria de buena gana es ese Champagne que oigo elogiar con tanto entusiasmo... En realidad, la cosa no encierra malicia alguna Una simple curiosidad Mas ¿cómo? ¡Ah! ¡Eso es! El Carnaval y su hijo andarán ahora de bureo aprovechando sus últimas horas de vida En un momento me planto allí Acerté El ataúd se halla solo ¡Apenas si quedan dos dedos en la botella! Glu, glu, glu ¡Dios mío! E s mucha verdad Yo no se lo diré á nadie, pero esto es infinitamente más rico que mis espinacas. ALFONSO P É R E Z N I E V A