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laíKoy a o aOMlN lSTKAClOV ¡M flño II 1892 11 w l r Núm. 44 6 de Marzo EFEMÉRIDES 1475. -Nació en Florencia IVIiguel Ángel Buonarrotl. La figura de Miguel Ángel, á un tiempo pintor, escultor, arquitecto, poeta é ingeniero, j todo ello sublime en grado eminentísimo, es una de las más grandiosas y admirables, si no la más admirable y grandiosa, de cuantas liarán eterna la memoria del Sigl de Oro en Italia, de aquella inolvidable y gloriosa e poca del Renacimiento de las Letras y de las Artes. Imposible es hacer, en el reducido espacio de que disponemos para esta sección, no ya una biografía de aquel artista insigne, ó una completa relación de las marayillosas obras en que dejó impreso el sello de su genio, demostrando las múltiples aptitudes de su talento privilegiado, sino que ni aun siquiera nos es posible mencionar todos sus hechos más importantes y sus más admirables trabajos, pues con ello bastaría para llenar muchas páginas y aun algunos números de esta Revista. Porque en Miguel Ángel todo era grande: lo mismo su amor que su odio; lo mismo su amistad que su desdén; lo mismo sus obras que sus hechos; lo mismo su altivez que su genio. La melancólica leyenda de su amor romántico y silencioso á Victoria Oolonna, la Marquesa de Pescara; las bruscas manifestaciones de su carácter tétrico, altivo é indomable; de su misantropía, engendrada por crueles desengaños y por terribles amarguras; los apasioMOISÉS. -Célebre escultura de üigruel Ángel. nados arrebatos de su patriotismo ardiente, de su republicanismo honrado y sincero; sus constantes reyertas y sus violentas polémicas con Julio I I el Pontífice guerrero, su amigo y protector, de carácter no menos duro, altivo y arrogante que el del artista, cuyas reyertas, fueron á veces causa de largas separaciones, que siempre terminaban con nuevas pruebas de estimación del Papa y nuevos testimonios de afecto de Miguel Ángel, porque entrambos se tenían verdadero y entrañable cariño, y en fin, sus rivalidades, sus afecciones, sus frases, todo llevaba siempre aquel sello de grandeza y de magestad, que ha hecho inmortales sus obras é imperecedera su memoria. Bramante, el famoso arquitecto, tío de Rafael de ürbino, sabiendo que Miguel Ángel no conocía la pintura al fresco, trató de rebajarle á los ojos de Julio I I persuadiendo á éste á que hiciera pintar por aquel procedimiento la Capilla Sixtina, creyendo que de este modo el vencedor de Leonardo de Vinci quedaría, á su vez, vencido por su pariente. Miguel Ángel procuró disuadir al Papa, pero sus razones no hicieron mella en la inflexible voluntad de éste. -Todavía- -le dijo- -no ha encontrado Julio de la Rovere quien resista sus mandatos. Cuando no ha bastado la excomunión, ha empleado la espada. Buonarroti se mordió el labio inferior y guardó silencio. ¿Qué decís? -agregó Julio I I -Que necesito tiempo ¿Para preparar la obra? -Para contestar. El Pontífice, exasperado, golpeó el suelo con su báculo. Miguel Ángel hizo ademán de retirarse, y entonces aquél, deteniéndole, le dijo, dulcificando cuanto pudo el tono de sus palabras;