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BAILE DE T R A J E S Doña Tecla Zapatero Es viuda de Zapateta, Que tuvo zapatería En la calle de la Greda. Como él hacia las botas De becerro, de Becerra, Se calzó un destino en Cuba Allá en el año setenta. Y en unos ocho ó diez meses Se dio unas trazas tan buenas, Que si antes supo hacer botas, Dntonoes supo ponérselas. Eegresó á España trayendo Muchos miles de pesetas; Y sin volver á, acordarse Del cerote y de la lezna. Compró hotel, coches y galas. Dio bailes y tes y fiestas; A personajes ilustres Logró sentar á su mesa, Y como aquí, por desgracia, Desde larguísima fecha. Pocas almas no han perdido Las dos primeras potencias. Aquel rico improvisado) Nadie recordaba que era E l antiguo zapatero De la calle de la Greda. Sin embargo, recelosa Siempre anduvo doña Tecla, Creyendo voces extrañas Las de su propia conciencia, Y en más de un dicho inocente Y en más de una frase hecha, A su antiguo estado hallaba Alusiones é indirectas. Al año de estar viuda, De su dolor dando muestras, Exclamaba: Del pasado Triste recuerdo me queda. Y Juanito, que es un joven Que la adula y la corteja, Le replicó: Ese recuerdo Es triste, pero conméla. y Lo de coTirSuela, á la pobre Le sonó de tal manera, Que le dio un desmayo, y todos Lo achacaron á la pena. Aun la duraba el enfado Cuando volvió Juan á verla, Y el mozo, que es algo necio Y que el francés champurrea, uMadame, avez- vnms cJM rin? Le dijo con faz risueña, Y á poco hay una catástrofe Si al fin no toma la puerta. En su álbum quiso Juanito Echárselas de poeta, Dando como suyo El canto Del cosaco de Espronceda. Lo vio doña Tecla un día, Y al leer la frase aquella Del espléndido lotinD, Armó tal marimorena. Que el joven, aun sin saber La razón de la querella, A copiar versos ajenos Eenunoióper omnia soímla. Ella, por tales motivos, Siempre del joven recela, Y él sólo alcanza desdenes, Aunque la sirve y la asedia. Juanito es pintor de historia, De historia bastante fea. Pues vive sólo de trampas. De sahla 2o s y de deudas. Y si pretende casarse Es porque lleva la idea De ablandar al fin, los (duros Que el otro trajo de América. 11 Deslumbrantes los salones De casa de doña Tecla, Contener apenas pueden La escogida concurrencia. Monjas, príncipes, guerreros, Señores d é l a Edad Media, Magos, mozos, aldeanas, Odahscas, jardineras, Al son de. agradable música Y en confusión pintoresca. Ríen, bullen, van y vienen, Y bailan ó se pasean. Quizás del Apocalipsis Ha sonado la trompeta, Y para marchar al valle De Josafat se congregan Allí las gentes de todas Las naciones y las épocas, Y l i b a d o al fin el día De la igualdad más completa, En fraternal alianza Se confunden y se estrechan Los reyes y las pastoras, Los soldados y las reinas, Los moros y las cristianas. Los nobles y las plebeyas, Las señoras de la corte Y los mozos de la aldea. Doña Tecla, el Carnaval Brillantemente celebra (Jon aquel baile de trajes En deslumbradora fiesta. Sólo falta allí Juanito; Ya se ha notado su ausencia, Cuando al ser la media noche, De improviso se presenta. Como es pintor, ha querido Dar de su gusto una prueba, Y de un retrato d. e Apeles Es copia fiel y perfecta. Con gentil desembarazo Lleva la túnica griega; Con una mano cogidos Pinceles, tiento y paleta. Y porque conozcan todos El tipo que representa, nZapatero, á tus zapatosy Lleva escrito cómo empresa. Doña Tecla, al verlo, dio TJn salto como una hiena, Y sin poder reprimirse, Hablóle de esta manera: Es usted un mal nacido, Hombre de mala ralea. Un libertino, un infame, Un truhán, un sinvergüenza, Un desalmado, un canalla, Un granuja sin conciencia. Un grosero sin decoro, Y, en fin etcétera, etcétera. Juanito, apenas repuesto Del susto y de la sorpresa, Le dijo: (Y usted, es una Bribona de siete suelas. Lo de siete, suelas dio E n el blanco con tal fuerza, Que doña Tecla, al oirlo. Cayo desmayada en tierra. SaHó Juanito corriendo, Bajó á saltos la escalera, Y entró, para serenarse, E n un café que halló cerca. Al verle algunos amigos Que estaban en una mesa, Dijeron: Ú: ¿De dónde vienes Que tan espantado llegas? Y J uanito contestóles Con voz perceptible apenas: Vengo del baile de ul- trajes De casa de doña Tecla. F E L I P E P É E E Z Y GONZÁLEZ.