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124 BLANCO Y NEGEO oficina; metía los papeles en agua; los transformalia en papilla; la. papilla, en bolitas; se llenaba con ellas los bolsillos, y siempre á tientas volvía á salir por donde había entrado, sin que nadie le sorprendiera ¡oh suerte fenomenal! Al día siguiente seiba de pesca y arrojaba las bolitas á los inocentes pececillos, precisamente junto al lavadero qxie era el pulso de París. Otrohubiera arrojado al rio de noche las bolitas y en sitio más solitario; pero él lo entendía mejor. Por tan ingenioso artificio había salvado de la guillotina á más de 300 procesados; Algunas veces habían notado en el Comité la desaparición de los procesos; pero Labussiére, acordándose de que era cómico, se había fingido imbécil, y lo habían creído; lo cual no impide que siga desempeñando un empleo tan importante. ¡Cosas de las comedias! Fabiana cuenta que Hérault, personaje influyente á quien había pedido protección por ser amigo de su familia, intentó atrepellarla. ¡Desgraciada! ¡Eras tú! -exclama Labussiére. ¡Entonces estás perdida! Hérault te acusa de haberle querido asesinar. Siguená esto varias exclamaciones. Llaman á la sastra para que dé otro traje á Fabiana. Se marchan las dos mujeres. Labussiére propone á Marcial que pida un pasaporte y huya con su prometida. El comandante dice que la encuentra muy fría, pero tratará de rendirla. Vase Labussiére. Escena entre Fabiana y Marcial. ¡Tú eres mía: me lo ofreciste! -Pero creyéndote muerto me consagré á Dios. ¿Dónde? -En casa de unas amigas. -Tú no eras libre! -Sí! ¡No! esos votos son imprudentes. -No puedes tener celos celos de Dios, -Tú no me amas. ¡Qué no te amo! ¡Dice que no le amo! ¡Ya doy por ti la eternidad! -Con verlo basta. -Por fin, á fuerza de a b r a z o s q u e d a a r r e g l a d o e l a s u n t o Vase llarcial á buscar el pasaporte, y en seguida entran á prender á Fabiana, ¿Eres t ú quien h a e s c r i t o e s t a c a r t a á u n a s relig i o s a s q. ue acatiamos de prender? -Sí. -Sigúenos, que ya tienes bastante. -Andando. Y no lo siento por mí, sino por él. ACTO III Oficinas del Comité. V a r i o s p a t r i o t a s h a b l a n p e s t e s de R o b e s p i e r r e á quien van á ajusfar las cuentas en la Convención dentro de breves instantes. (Beben cerveza y se marchan á la sesión. Labussiére y Marcial se quedan allí charlando como en su casa y c u r i o s e a n d o p a p e l e s Un descamisado trae á Labussiére un proceso que por encargo de Hérault debe despacharse inmediatamente. ¡Horror I ¡Aquel p r o c e s o e s e l de F a b i a n a! ¡Luego está presa! ¡Cómo salvarla! Nada más fácil. Sustituyamos su proceso por otro. -i Eso seria un crimen! ¡Sacrificar á una inocente! ¡Mi amada es primero! Mira m i d e s e s p e r a c i ó n m i amor, ini p e n a m i Por fin, Labussiére se ablanda; y como los papeles que después escamoteaba con mil apuros estaban allí ahora tan á la mano de cualquiera, ambos se ponen á buscar el proceso de cualquiera infeliz que pueda confundirse con el, de Fabiana. En esto entran en tropel los patriotas que han presenciado la sesión. Kóbespierre ha sido detenido, acusado. No hay salvación para él. ¡Muera Robespierre! ¡Viva la Eepüblica! ACTO IV Patio de la Conserjería. (Véase el grabado de nuestro número anterior. -Personajes: varios gendarmes, que distinguen á los traidores en que éstos lo niegan cuando se les prende. La hija del alcaide, que siente que se le escape un canario, y está ya acostumbrada á ver marchar al patíbulo las carretadas de condenados. El peluquero de la República, que comercia con los cabellos de las ajusticiadas y se lamenta de que algunas se los corten. El verdugo, que no descansa hace siete días. Jueces, pueblo, etc. Entran Labussiére y Marcial. El primero da al alcaide una carta del segundo para Fabiana, y ésta le envía la contestación á vuelta de correo. Dice que está conforme en morir y hasta lo desea. ¡Morir Fabiana! ¡De ningún modo! H a y q ae b u s c a r el m e d i o de s a l v a r l a Sólo se salvan las mujeres en cinta. Bien; extendamos la declaración. Ella la firmará, y asunto terminado. ¡Que acerquen las carretas! Aparecen los procesados, y entre ellos Fabiana. Firma e s t e papel y e s t á s salvada- -le dice Marcial. ¡Yo no firmo mi deshonra! ¡Eso noesdeshonra! -gritalachusma. ¡Esunpecado venial! -Firma. -No. -Yo te salvaré á pesar tuyo. ¡Ciudadanos, e s t a m u j e r e s m i amante! ¡Mentira! ¡Yo soy fiel á Dios! ¡Quiero morir! ¡Quiero el martirio! ¡Marcial, adiós! ¡Verdugos, atrás! ¡Pum! Un gendarme le mata de un eoup de pistoleta para que termine la obra. Texto de TJN ESPECTADOE. -Í) Í 6 M OS de MBOACHIS.