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214 BLANCO Y NEGRO Para cumplir el encargo lo menos mal posible, comencé por apuntar las fechas á que habían de corresponder los hechos que debía traer á la memoria; recorrí bibliotecas, hojeé librotes, revolví papeles, consulté notas y evoqué recuerdos, armando en mi destartalada sesera tal confusión de sucesos y de personajes de todos los pueblos y de todas las épocas, que á veces parece mi cabeza por dentro desarreglada guardarropía de un teatro al empezar la temporada, á veces desordenado y giratorio cosmorama, al que una mano invisible hace dar vueltas y. más vueltas con vertiginosa rapidez, y á veces salón donde los más extraños personajes danzan locamente el galop infernal en un pintoresco baile de trajes. Entre las primeras fechas que anoté estaba- como era consiguiente- -la del 21 de Fehrero, y uno de los primeros recuerdos que acudieron á mi imaginación fué- -como era natural- -el del nacimiento del poeta español, español y poeta por excelencia, que vino al mundo en tal día del año de gracia de 1817, y que, por tanto, cumple setenta y cinco años en este de desgracias de 1892. Precisamente el mismo día que puse entre mis notas tal fecha y tal suceso, llegó á mis manos El Liberal, y en él leí una poesía de usted, hermosísima como todas las suyas, en la que se descubría y admiraba una inspiración tan poderosa, una imaginación tan lozana y unos arranques tan vigorosos y juveniles, que entre mi admiración y mi asombro estuve algún tiempo dudando si el periódico que tenía en la mano sería de atrasadísima fecha, ó si en la que yo había anotado en mis apuntes había un error grandisimo, hijo del estado de confusión y de trastorno de mi cerebro. No había, sin embargo, error ni equivocación alguna. El número de El Liberal era, el correspondiente á aquel día- -1. de Enero de este año; -la fecha anotada por mí la misma que consignan todos sus biógrafos. Es que V. poeta insigne por don maravilloso y divino privilegio, puede decir como el personaje de la comedia de Faure, El Confidente por casualidad: íMan acte de naissance est vieux et nonpas moi. T Y Dios nos le conserve á V. asi muchísimos años, para gloria de las letras españolas y para satisfacción de sus infinitos admiradores, entre los cuales, y en primera fila, si no por su valer, por su entusiasmo, siempre procura y procurará colocarse el que estas lineas escribe. Al conmemorar hoy la fecha de su nacimiento, sería vana tarea la de citar aquí sus excelentes obras. ¿Quién no las conoce y no las celebra? ¿Quién no ha leído y releído sus inspirados poemas, sus admirables leyendas, sus armoniosos é inimitables versos? ¿Quién no haaplaudido una y cien veces en el teatro sus popularísimos dramas? ¿Quién no sabe de memoria su Margarita la Tornera y su Cristo de la Vega (1) su Álbum de un loco y sus Cantos del Trovador, su poema. Granada y su Canto poético de la Virgen, su Zapatero y el Rey y su Traidor, inconfeso y mártir, su Don Juan Tenorio y su Puñal del Godo t Pero si tal tarea había de ser vana, algo peor que vana sería la de referir las anécdotas que por ahí circulan y vienen á la memoria al recordar el nombre y la vida de V. y no seré yo ciertamente quien la acometa, para hacer una biografía fantástica, como la que escribió Mr. Pitre Chevalier, ó para incurrir en la impertinencia, á que V. con tanta gracia se refiere, cuando habla de los que se obstinan en contar á V. de V. mismo, lo que jamás pasó ni pudo pasar por V. ¿Quién por otra parte no habrá leído sus curiosísimos Recuerdos del tiampo mejo, de reciente publicación en periódico tan leído como Ellmparcial y en ediciones tan buscadas como las hechas sucesivamente en Barcelona y en Madrid? Permítame V sin embargo, ya que cité esta obra y ya que me referí á los que cuelgan á usted milagros que. no hizo, que copie sólo en este lugar las cuentas que V. ha publicado al final del segundo tomo, para que todos sepan lo que en España la poesía ha producido al más popular poeta español, y para que aprendan los indiscretos que una cosa os inventar cuentos y otra ajusfar cuentas. Los ocho primeros tomos de versos, pagados á 1.000, 1.500, 2.000, 3.000 y 5.000 reales, montan 27.500. Mis treinta y dos obras dramáticas, Don Juan, á 12.000; El Zapatero y el Rey, á 8.400; el Sancho García, 8.800; con las gratificaciones y beneficios acor dados alguna vez por las empresas, no llegan, ni estirándolas en el tormento, á 300.000 reales. El Poema de María, á 32.000, con lo! S 6.000 duros tó de O a m d a y los sueldos de los periódicos; desde los 36.000 de los Cantos del Trovwlor hasta los 18.000 de los Cuentos de un loco; los 50.000 ganados con mis lecturas, los 10.000 de la Leyenda de los Tenorios y los 30.000 del Cid, no suman tampoco 17.000 duros; -con éstos y los 3.000 ganados con Wilhiez, y los 3.000 con Isidro Lira y los 4.000 que Muriel malgastó conmigo en París, y los 2.000 que en Méjico malgasté yo á Manuel Madrid, y unos cuantos picos que conmigo han empleado en sacarme de apuros amigos como mis condiscípulos el Duque de V. y P T. de la U. y el G. J. y los 1.000 del banquero N. C etc. etc. -cuyos nombres les avergonzaría á ellos tanto ver impresos como á mi lealtad satisface poderlos citar, -no llega lo por mi gastado en cuarenta y cioeo años á 64.000 duros; de los cua, les 13.000 no pueden entrar en la fabulosa suma que me han valido mis versos, porque no se los debo á éstos, sino á la protección y á la generosidad de mis amigos. Conque con 24 á 30.000 reales anuales, puede ahorrar ochavo á ochavo un tendero de aceite, jabón y velas, pero tiene aún que salir empeñado cualquiera que tenga que vestir frac y calzar guante, Uauíando la atención por más ó menos justamente famoso. Pero desventurado de aquel á quien hace Dios famoso en nuestra tierra. Si le ven comer un día en la fonda ó convidar una noche á dulces ó á flores á unas amigas, ya le aplican las aleluyas del hombre malo: gastaen francachelas y va con pindongas j Después de leer esta cuenta que V. publicó con la sencilla franqueza y la noble sinceridad que resplandecen en toda aquella obra, el corazón se oprime pensando que el poeta que es gloria y orgullo de España, en vez de hallar á su vejez bienestar y descanso, podría sufrir las amarguras de la indigencia, si Dios no conservara á su mente, que la edad y el trabajo debieran haber agotado, el vigor, la inspiración y la lozanía de su juventud, para que al cumplir hoy los setenta y cinco años, aun pueda ganar un pedazo de pan con su trabajo, reverdeciendo los laureles de su corona. Al felicitar á usted en este día, por ello más especialmente de todo corazón le felicita su apasionado y entusiasta admirador, TELLO TÉLLEZ. 1) Á buen, juez, mejor iestigo, leyenda en que inspiró su lindísimo cuadro el Sr. Kenéndez Pidal.