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r LOS ACTORES ESPAÑOLES y RICARDO CALVO Mucho bueno se puede decir de este actor simpático, único sustituto posible de su hermano Eafael, sin que sea mi ánimo llegar á la comparación, odicia en todo caso, y en éste, á más de odiosa, poco delicada. Pero es imposible hablar de Ricardo sin mentar á Rafael. Estrecha y fraternalmente unidos por la naturaleza y por el arte, puede decirse que los dos han formado una sola personalidad artística desde los comienzos de su carrera, hasta el momento en que la muerte nos arrebató prematuramente al nunca bastante llorado Rafael. La modestia verdadera de Ricardo Calvo, le coloca, además, fuera de toda comparación en ese punto. Mientras vivió Hafael, ni siquiera pensó su hermano en proclamarse jefe de compañía, valiendo bastante más que otros muchos que andan por esos mundos de Dios, erigidos en diotadi ri: s, cuando apenas sirven para esclavos. Ricardo, galán joven unas veces y segundo galán otras, profesó siempre acendrado cariño y profunda admiración al primer actor y director de la compañía, es decir, á su hermano Rafael. Por la fuerza de la costumbre, y acaso sin pretenderlo, Ricardo Calvo venia á ser una determinación, ó más claramente dicho, una derivación artística de su hermano. Rafael Calvo llegó á Imprimir á su compañía, de tal suerte, el sello de su personalidad, que no había en aquel cuadro una nota disonante. Todos marchaban al unisono, y muy singularmente los dos hermanos. En ocasiones, cerrando los ojos, no se sabía cuál de los dos estaba en escena. Por eso digo al comienzo de estas líneas, que no es posible hablar de Ricardo sin mentar á Rafael.