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50 BLANCO Y NEGRO Para que ninguno tenga que devanarse los sesos procurando descifrar éste al parecer incomprensible rompecabezas daremos á renglón seguido la traducción que hizo el ilustrado coleccionador de las Obras postumas de D. Leandro. 24. A la Cruz: ensayo de El Si. Por la tarde: Tineoaquíá comer: con él por las calles. Representación de E L Si: gustó. Y así habla sido. El Sí de las niñas gustó, y gustó mucho. Entre todas las comedias del celebrado autor de El Cafe, aquella fué, sin duda, la que el público recibió con mayores aplausos y alabanzas. Sus primeras representaciones consecutivas fueron veintiséis, número entonces extraordinario. Sólo en aquel año se hicieron cuatro ediciones de la obra, y la opinión de los críticos imparciales y de las personas doctas sancionó cumplidamente el aplauso entusiasta del público. El desempeño de la comedia debió dejar satisfecho al autor, á juzgar por el siguiente párrafo que se lee en la Advertencia que precede á la obra: En cuanto á la ejecución de esta pieza, basta decir que los actores se esmeraron á porfía en acreditarla, y que sólo excedieron al mérito de los demás los papeles de D. Irene, D. Francisca y D. Diego. En el primero se distinguió María Eibera, por la inimitable naturalidad y gracia cómica con que supo hacerlo. Josefa Virg rivalizó con ella en el suyo, y Andrés Prieto, nuevo entonces en los teatros de Madrid, adquirió el concepto de actor inteligente. Pronto se extendió la fama de la aplaudida comedia, y en varias provincias apresuráronse á ponerla en escena; pero de estas representaciones, aunque todas ellas acrecieron el justo renombre de la obra, sólo merecen particular mención las verificadas en Zaragoza á mediados de Febrero de aquel mismo año, por la singularidad de haberla hecho no plebeyos comediantes, sino aristocráticos aficionados, que, por cierto, á creer las noticias que se conservan, la representaron á las mil maravillas, con la siguiente distribución de papeles: DOXA lEENE RITA DOÑA PEANCISCA DON DIEG- O DON CABLOS SIMÓN CALAMOCHA La Marquesa de Santa Coloma. La Baronesa de Escriche. La hija de la Baronesa. D. Mannel de Inca Ipanqol. El Marqués de Aguilar. D. José Toledano. El Marqués de Artasona. lío fué todo, sin embargo, contento y plácemes para Moratín. Sus implacables enemigos, capitaneados por el abate 01 adera, procuraron perderle y molestarle, apelando á los recursos más bajos. Concitaron contra él los enojos de algunos personajes ignorantes; le acusaron como enemigo de la moral y perturbador de las buenas costumbres; Negrete, el hijo mayor del ministro Campo Alange, y algunos otros de su pandilla, escribieron contra la obra un tomo, que no llegó á ser impreso, pretendiendo que la Inquisición la prohibiera, lo que hubieran logrado á no haberla protegido Godoy; y por fin, hasta llegaron al extremo de dirigir á Moratín cartas llenas de groserías y de dicterios, como la que cita un biógrafo suyo y nosotros reproducimos aquí, en clase de documento curioso: Muy señor mío: Ayer vi representar su comedia El Sí de las niñas. Amigo, se puede poner como el verbigracia de la pesadez, como el ejemplo de la insustanciabilidad y como un prototipo de la ineptitud. Es hija legítima y de legítimo matrimonio del autor de La Sombra endiablada, del hombre más digno que ha poseído Albión (1) hanme dicho que pagó V. mucha turba gárrula para que la palmeteasen, que es cuanta debilidad puede cometer el tonto más tonto. Al cabo de dos ó tres años ¡ha salido V. con buena sandez! Vaya, amigo, que es V. muy majadero. Es mi estilo. No ser necio, no rebuznar, y abur. -ANTONIO NICOLÁS DB SOLAVIDE. -Palacio del Buen Eetiro, 25 de Enero de 1806. ¿No es verdad que leyendo la carta anterior parece estar leyendo algunas de las críticas que hoy se escriben y se publican? Desdichadamente es más fácil imitar el ESTILO de Solavide que el de Moratín. Afortunadamente todos recordarán siempre el nombre de Moratín con el aplauso y el respeto de que es digno, y el nombre de Solavide seguirá desconocido y olvidado, ó á su efímero y casual recuerdo irán unidos siempre la repugnancia que inspira y el desprecio que merece. El retrato de Moratín que aparece al frente de estas líneas es reproducción exacta del pintado por Goya el 16 de Julio de 1799, y que se conserva en la Eeal Academia de San Fernando. La estampa que representa la escena final de El Sí de las niñas, es copia del dibujo hecho por D. Juan Gálvez, pintor de Cámara del rey Fernando V I I TELLO TÉLLEZ. (1) Aludía á la composición de Moratín, La Sombra de Nelsotí, que su autor había leído pocos días antes- -el 3 de Diciembre de 1805- -en casa del Príncipe de la Paz.