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-SSE -V íV, COSAS DE TEATRO ANTES Y DESPUÉS H Antes del estreno está el autor en e saloncillo ó en la contaduría, serio, preociipado, inquieto, febril, y arrepentido de todo corazón de haber llegado á aquel trance, de haber hecho aquella obra sin duda porque sabe que el que la hace la paga Se acuerda de aquella comedia de Blasco titulada No la hagas y no la temas, y dice para su capote: ¿Porqué me meteré yo en libros de caballería? Ya que tengo el virus literario, podía escribir artículos de periódicos, novelas, poesías líricas, ó cualquiera otra cosa de esas que nadie silba ostensiblemente. ¡Esto de que el carbonero de la esquina adquiera por un real el derecho de llamarle á uno bruto, de viva voz, me saca de mis casillas! Y continúa intranquilo el monólogo de sas desdichas. Por la puerta del saloncillo cruzan, á modo de sombras chinescas, muchos amigos del autor. Unos le miran de reojo, otros con franca antipatía (lo cual es preferible) y algunos, muy pocos, penetran en el saloncillo. H o l a! ¿Qué tal va ese valor? ¡No se achique usted! -le dice uno. -8i gritan ésta, á otra. No hay que apurarse por eso- -le dice otro. -Á ver el pulso ¡Huy, qué miedo hace! -exclama un tercero. -Somos como los melones- -agrega un autor valenciano, calándose que la obra no va á gustar. No falta en esos casos el amigo fúnebre, que se viste de negro indistintamente para una boda, un entierro, un bautizo ó un estreno. Éste se acerca al autor, grave y cejijunto, le estrecha la mano y le dice con dolorido acento: ¡Valor! ¡Resignación!