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todo Hay motivos para que nos volvamos lo os oon lo que nos sucede en Correos. El otro día se nos pierden diez paquetes (le á cien ejemplares cada uno, destinados ú Sevilla. ¡Mil números, señores! ¡Observen i: stede 8 que no se trata de un papel de fumar, sino de un fardo con el que no puede iin gañán! Ahora se nos pierde un paquete de cien números destinados á Bilbao. Señor Mochales, ó señor Marqués, ó señor Director, ¡ya no podemos más! ¡Nos declaramos vencidos! ¡Pedimos parla; jiento! ¿Cuántos números nos aconseja usted ae regalemos al Cuerpo de Correos (y aun il de Telégrafos hasta que esos dos cuerpos i. s separe usted) oon tal de que los números de los susoritores y los paquetes de los corresponsales lleguen á su destino? Pida usted por ese Cuerpo, ó para esos cuerpos, lo que quiera. Si no bastan los 24.000 números que tiramos, doblaremos i a tirada; pero ¡por los clavos de Cristo! sngan compasión de las empresas perioHístioas, porque esto ya es insostenible. Cuando se funda una pubhcaoión hay que considerar suscritos á ella á todos los carteros, y ambulantes, y peatones, y á los arientes de éstos, y á los amigos de unos y otros. Hablen, por Dios, con franqueza. ¿Quieren papel para los vasares? Se le regalaremos de color y picoteado. ¿Quieren estampas para los chicos? Les coinpraremos aleluyas. ¿Necesitan papel de envolver? Les enviaremos periódicos viejos. Porque eso de que se extravíen paquetes completos que nos cuestan muy buenos cuartos, dejándola falta rabiosos á nuesl ros corresponsales, malhumorados á nuesIros lectores, incompletas las colecciones, desairada á nuestra empresa ¿Quién resiste esta lucha? Porque enviar cada paquete oon una pareja de la Guardia civil, resultaría ¡Calcúlenlo ustedes! o o s Otra rareza: En el teatro Martín ponen en escena La Degollación de los inocentes, y en an entreacto rifan un borrego. ¿Será también reformista dramático el autor de la ocurrencia? ¡Kada! ¡Nada! Que se conoce que nos encaminamos á lo positivo. El Sr. Granes, antes de que otro le gane por la mano, se ha escrito la parodia de su obra Roger Laroque, que es un melodrama estrenado como aperitivo al besugo de Nochebuena. ¡Como que no mueren en escena más que cuatro personajes! Ahora, para que en la parodia haya verdadera antítesis, debe estrenarse en Jueves Santo y estar adornada oonila resurrección de todos los que murieron la víspera de Navidad. ¡Claro! Comida de periodistas en la escena de un teatro, rifa de borregos en otro teatro, no podía menos de abrir el apetito á los distinguidos artistas de la Diputación provincial, que viene á ser otro teatro. Asi que hay un banquete para el Presidente nuevo. En vez de entremeses se tocará el paso doble de Cádiz, cantando todos el coro: ¡viva Españal También comerán juntos los de Pulido y los de Pérez de Soto. Y se abrazarán á los postres. Un periódico dice que eso es para estrechar d o s lazos de compañerismo ¡Ah! No sabía yo que estaban unidos por lazos. Pero, ¿corredizos ó cómo? Ya lo saben ustedes. Eso del empréstito le ha salido un poquito mal al Gobierno. Lo natural era echar la culpa á Concha Castañeda, que parece que no tiene otra misión que la de que pague los vidrios rotos. ¡Pero quiá! ¡Ni aun eso! tín diario ministerial dice que el mal éxito del empréstito significa que el pais no tiene confianza en sí mismo ¿Y se guarda los cuartos en el bolsillo? Pues él será desconfiado; pero tonto ¡eso sí que no! ¡Válgame Dios! Cuando yo creía que ya se había dicho todo lo que hay que decir acerca de la guerra de los árabes en España, sale un periódico pidiendo que se le den 25.000 duros al autor del mejor poema en que se nos cuenten otra vez esas cosas. Y además, que dé al tal autor la gran cruz de Carlos I I I Conque nos lo han dicho todo en prosa vil, en discursos soporíferos, y ahora tratan de que se cuente otra vez en versos ripiosos. Aun falta qne nos lo digan en música y con batimanes y finflanes. En cuanto á los 25.000 duros, ¡no está mal pensado, ahora que se mueren de h a m bre en el Alto Aragón! ¿Para qué queremos el dinero? ¡Oh! ¡La galantería española! Un periódico dice que en el arsenal de la Carraca están haciendo reparaciones, con nuestro dinero, al ijacht del Sultán de Marruecos. Y otro periódico exclama: ¡Toma! ¡Eso es costumbre ya! ¡Cada cuatro años se hace así! Es lo que dirá el Sultán: ¡Pero si anda mi Imperio tan revuelto, que hasta el recosido de la ropa de cásale hacen fuera! Pero bueno, que pongan en la Carraca un letrero que diga: Se echan tapas y medias suelas á la flota marroquí. El premio gordo de la lotería de fin de año ha correspondido á Pepe el Huevero. ¿Creen ustedes que por eso ha subido la renta de consumos? ¡Pues como si no! La Correspondencia nos entera de que en Alemania los barberos dan el aguinaldo en vez de pedirle. Sin duda por eso en Alemania los barberos se meten á ministros. Y aquí los ministros se meten á barberos. ¡Vaya una epidemia de extravagancias la que ha acometido á nuestros teatros! En la Princesa salen unos críticos á escena, comen pavo, beben champagne, piden i cuenta, y les cobran ib pesetas. Es decir, El Sótano H en escena. Se conoce que aquí tiramos á dejar atrás al teatro realista que hay ahora en París. A ocho millones de francos asciende la venta de bombones en las confiterías de París durante estos días últimos. ¡Hombre! ¿Si comprarán los ministeriales españoles en París los caramelos? ANDRÉS C O R Z Ü E L O