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DÍA Y NOCHE La Marquesa de Z. mujer tan elegante como discreta (y es de las más elegantes de la corte) recibió carta de. una amiga suya, preguntándole cuál era la moda reinante. Reinaba entonces el cólera de 1885, y estaba la Marquesa asaz preocupada por las numerosas defunciones que en Madrid ocurrían, porfío que le contestó nerviosa y malhumorada: La última moda es morirse. Parodiando nosotros á la, gentil daraa. podríamos contestar á igual pregunta tgana: La última moda es casarse porque son innumerables las bodas que se efectúan en esta época del año. Tiene algo de anómalo casarse cuando el frío anonada, cuando el tiempo es triste y sombría la atmósfera, porque clamor, como niño, necesita luz, alegría, calor Y sin embargo, los meses de Diciembre y Enero han sido este invierno, más que otros, preferidos para la realización de muchas bodas aristocráticas. Se han celebrado algunas por la mañana, seguidas de suntuoso almuerzo, y otras por la noche, y se ha bailado después. Para aquellas de nuestras lectoras que no hayan asistido á unas ni á otras, hemos tomado apuntes detalladísimos de los trajes más elegantes, cuya descripción pueda servirlas de modelo, ó entretener un rato su imaginación. E l que llamó primero nuestra atención ¿cómo no, si era blanco y negro es de terciopelo negro, muy liso, de falda y cuerpo. Una sobrefalda- túnica de paño blanco, amplia por detrás, viene formando cascada á un lado, y se anuda en la cintura á una echarpe que cruza sobre el pecho. La chaqueta, de terciopelo cincelado de negro sobre raso blanco, es muy ajustada por detrás y recta por delante, adornada en el borde de las mangas j a e con zibelina. Otras muy estrechas de paño y un ancho cuello Cronstand, de la misma tela, completan la chaqueta, y el cuerpo termina en un cuello muy alto, guarnecido de la misma marta que adorna todo el traje, y de la que es el manguito. El sombrero, de castor de seda blanco, forrada el ala de terciopelo, neo -jmo el pájaro que se posa entre el pouff de surali blanco, y blanco también el finísimo velo de tul. Daremos una ligera reseña de otros trajes, que lo mismo pueden llevarse á las bodas de día, que á visitas, five o eloU, como hemos dado en llamar á las reuniones, vespertinas, ó á paseo. Uno de terciopelo verde cristal, modelando perfectamente los contornos. El borde inferior de la falda, las mangas, el cuello, un corselillo en punta que sirve de cinturón, todo esto bordado de hilo de oro y perlas doradas. Completa la suprema distinción de. este traje una capota, cuyo fondo es cuadrado de terciopelo verde. Un encaje de oro torcido alrededor y del mismo formada una mariposa, de cuyo centro sale un alto esprit para adornar la parte de la frente, y detrás un nudo de los mismos encajes de oro, sujeta las cintas de terciopelo verde, de tres centímetros de ancho, -que sirven de brida á esta fantasía de Mme. Yirot. No pudiendo disponer de más espacio, os daré el último modelo de este género. Es otro traje elegantísimo, y fácil de confeccionar, de paño gris perla muy claro. La falda, enteraniente ceñida, forma abanico en bies por detrás, y va guarnecida en su borde por un bordado de seda del mismo tono que el paño, hilo de plata muy fino y aplicaciones de cristal en forma de pepitas de melón. La tela de las mangas y delantero del cuerpo vá toda bordada del mismo modo, y liso lo restante del cuerpo. Pei- mitidme, bellas lectoras, un consejo: son tan sencillos los bordados que- generalmente llevan estos vestidos, que no valen lo que cuestan, y podéis, en vuestros ratos de ocio, bordaros los vuestros, que seguramente causarán la envidia y la admiración de Escolar, García y Peña. Las jóvenes llevan senoillísiinos vestidos de surah ó gasa, cuando no de bengahna, bordados ligeramente ¿n el bajo, ó mejor con diminutas flores de los colores naturales, sobre fondos casi blancos en tono azul, paja ó rosa. Los peinados son- tan sencillos al parecer, como difíciles de ejecutar. No es bonito que toda la cabeza resulte rizada, pero el cabello ondulado todo alrededor dejando en medio de ella el pequeño rodete, de cuyo centro salen las puntas en ligeros tirabuzones, forma oabeoitas de niñas tan art sticas como ideales. Cuatro palabras á las que son el encanto del hogar doméstico por su habilidad y talentos económicos. Nunca ha sido tan fácil vestir bien como ahora. La forma de los vestidos requiere poca tela y ésta no se desperdicia nada. Si es bordada y da el ancho para el largo de la falda, se toma el vuelo necesario para el bajo, se dobla por mitad para que la costura resulte atrás, se corta, ó se doblari al sesgo los cortes, como si fueran á sacar nesgas para disminuir el vuelo por arriba, y esta costura sesgada es la que forma la cola y centro del abanico. Antes de plegarlo, se coloca la falda en la persona, se tira hacia atrás toda la tela para que quede ceñida, y si en las caderas sobra vuelo, se hacen unas pinzas muy planchadas. Los cuerpos se hacen también de dos piezas. La espalda con un ligero frunce en medio, y el delantero plegado, sin pinzas y abrochado á un costado. CELESTE.