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BLANCO Y NEGRO Descarrilamientos, choques De trenes casi á diario, Tanto, que ya era chocante Saber que dos no chocaron; Ellos trajeron la Hacienda Del Estado á tal estado, Que á la Hacienda no quedóle Ni un real más que el Teatro. Yo le he traído conflictos, Y pérdidas y fracasos, Que los llaman económicos, Pero que resultan caros; Ellos trajeron los fraudes Que aniquilan el Erario, Yo los que aun las esperanzas De mejorar defraudaron. Ellos, huelgas; yo, motines; Ellos, dengues; yo, trancazos: Ellos los conservadores ¡Pues yo los he conservado! No extrañéis que me refiera Principalmente á mis actos En España, porque ha sido En donde más he pecado. Aqui hice que los políticos Se metieran á gramáticos De una gramática a r á a Porque procede del Pardo, Y mientras que don Antonio Va, á su pesar, declinando, Homero hace conjunciones Que dan malos resultados. Don Práxedes acentúa Su oposición, sólo á ratos, Porque el año para él No ha sido del todo malo; Y si el poder no le di. Le hice, en cambio, dos regalos: Una estatua, allá en Logroño, Y un borrego, aquí en Palacio. Aquí logré que Peral, Vencido y desalentado. Renegase de su invento. Comprendiendo, al fin y al cabo, Que, para encallar, más propio Es Madrid que el Océano, Pues si hay bajos en el mar, También en la tierra hay bajos. Dos hueveros hice célebres, Aunque por medios contrarios, El primero en las Salesas, Y el segundo en el teatro. Pepe y el señor Luis Han dado muy buenos ratos, Y han dado mucho dinero, Y quizás lo sigan dando. Aquí en los teatros hice- -Ya que de teatros h a b l o Pocos éxitos reales, Muchos éxitos ochavos. En la Comedia logré Unir á Vico y á Mario; Conjunción como la otra De don Antonio y don Paco. Pues para más igualdad De estos consorcios extraños, Comedia sin desenlace Tuvieron que hacer los cuatro. A la Industria y al Comercio Causé males, y quebrantos. Haciendo bajar la Bolsa, Y haciendo subir los cambios. Y al Banco de España puse En un lujoso palacio. Haciendo muy buen papel Y poquísimo metálico. Aun su soberbia fachada Dicen que no han terminado, Pues piensan poner en ella, Con letras de á quince palmos. Para que se enteren todos. Un antiquísimo adagio, Reformado de esta suerte: iVo errar ó quitar el Banco. Resonó una campanada, Con eco triste y pausado, Y el Año se estremeció, Suspendiendo su relato. ¡Ay, señor! Antes mi vida Que mi confesión acabo Esta costumbre española De gastar el tiempo en vano, Me ha hecho perder los momentos Y entretenerme charlando, Para hablar de pequeneces Dejando lo grave á un lado. Absolvedme, padre mío) Callóse cerró los párpados Dio la última campanada El reloj, y acabó el Año. ¡Descansa en paz, hijo mío. Dijo el Tiempo suspirando. Que al fin, para hacerte bueno, Vendrá luego otro más malo. FELIPE PÉREZ Y GONZÁLEZ.