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Por eso también dice la copla: La zambomba tiene un diente Y el carrizo tiene dos, Y la niña que la toca Come torta y alfajor. La mayor parte de los villancicos y cantares repetidos en la noche en que nace el Niño son diálogos, y parecen proceder de los antiguos juegos pastoriles ó de los autos sacramentales que se componían para representarse en conventos é iglesias durante las Pascuas. He aquí algunos de los más usuales en la provincia de Sevilla: -Madre, en la puerta hay un niño Más hermoso que el sol bello: Yo digo que tendrá frío. Porque el pobre viene en cueros. -Pues- dile que entre Se calentará, Porque en esta tieiTa Ya no hay caridad. Entró el niño y se sentó, Y apenas se calentaba, Le preguntó la patrona De qué tierra, de qué patria. -Mi padre es del cielo. Mi madre también. Yo bajé á la tierra Parapadecer. í Estas coplas se suelen interrumpir para dar lugar á otras menos apropiadas. No es fácil detener los deseos ni poner linderos á las propensiones. El tema religioso es el principal, pero tambie n; entran í i e r c o r o las tonadillas profanas antiguas y modernas. A veces, la musa popular se insurrecciona; la mundana incredulidad, encarnada en el cuerpo de algún palurdo Mefistófeles, responde inconscientemente á la fe que anima la garganta de las hermosas; el tiroteo empieza, y suelen escucharse estos ó parecidos conceptos, que recuerdan los diálogos de Satán y del hombre en los autos de Calderón: -Ksta noche nace el Niño. -Es mentira, que no nace, Que esas son las ceremonias Que todos los años hacen. B. MAS Y PEAT.